Texto VII, para responder las preguntas de 46 a 50.

1 Masculinidad y feminidad, juventud y senectud, son dos parejas de potencias antagónicas. Vienen a ser como estilos

diversos del vivir. Y como todos coexisten en cualquier instante de la historia, se produce entre ellos una colisión, un forcejeo

en que intenta cada cual arrastrar en su sentido, íntegra, la existencia humana. Para comprender bien una época es preciso

4 determinar la ecuación dinámica que en ella dan esas cuatro potencias. Es sobremanera interesante perseguir en los siglos

los desplazamientos del poder hacia una u otra de esas potencias. Entonces se advierte lo que de antemano debía

presumirse: que, siendo rítmica toda vida, lo es también la histórica, y que los ritmos fundamentales son precisamente los

7 biológicos; es decir, que hay épocas en que predominan lo masculino y otras señoreadas por los instintos de la feminidad, que

hay tiempos de jóvenes y tiempos de viejos.

Idem, ibidem.

El sinónimo del vocablo “forcejeo” (línea 2) es

Texto VI, para responder las preguntas de 38 a 45.

1 Pensando así, había de parecerme sobremanera

verosímil que en los más profundos y amplios fenómenos

históricos aparezca, más o menos claro, el decisivo influjo de

4 las diferencias biológicas más elementales. La vida es

masculina o femenina, es joven o es vieja. ¿Cómo se puede

pensar que estos módulos elementalísimos y divergentes de

7 la vitalidad no sean gigantescos poderes plásticos de la

historia? Fue, a mi juicio, uno de los descubrimientos

sociológicos más importantes el que se hizo, va para treinta

10 años, cuando se advirtió que la organización social más

primitiva no es sino la impronta en la masa colectiva de esas

grandes categorías vitales: sexos y edades. La estructura

13 más primitiva de la sociedad se reduce a dividir los individuos

que la integran en hombres y mujeres, y cada una de estas

clases sexuales en niños, jóvenes y viejos, en clases de

16 edad. Las formas biológicas mismas fueron, por decirlo así,

las primeras instituciones.

Idem, ibidem.

El vocablo “impronta” (línea 11) puede ser sustituido sin alterar el significado del texto por

Texto VI, para responder las preguntas de 38 a 45.

1 Pensando así, había de parecerme sobremanera

verosímil que en los más profundos y amplios fenómenos

históricos aparezca, más o menos claro, el decisivo influjo de

4 las diferencias biológicas más elementales. La vida es

masculina o femenina, es joven o es vieja. ¿Cómo se puede

pensar que estos módulos elementalísimos y divergentes de

7 la vitalidad no sean gigantescos poderes plásticos de la

historia? Fue, a mi juicio, uno de los descubrimientos

sociológicos más importantes el que se hizo, va para treinta

10 años, cuando se advirtió que la organización social más

primitiva no es sino la impronta en la masa colectiva de esas

grandes categorías vitales: sexos y edades. La estructura

13 más primitiva de la sociedad se reduce a dividir los individuos

que la integran en hombres y mujeres, y cada una de estas

clases sexuales en niños, jóvenes y viejos, en clases de

16 edad. Las formas biológicas mismas fueron, por decirlo así,

las primeras instituciones.

Idem, ibidem.

Según el texto la estructura mas primitiva de la sociedad esta compuesta por

Texto V, para responder las preguntas de 26 a 37.


Masculinidad y feminidad, juventud y senectud



1 Las variaciones históricas no proceden nunca de

causas externas al organismo humano, al menos dentro de

un mismo período zoológico. Si ha habido catástrofes

4 telúricas — diluvios, sumersión de continentes, cambios

súbitos y extremos de clima — como en los mitos más

arcaicos parece recordarse confusamente, el efecto por ellas

7 producido trascendió los límites de lo histórico y trastornó la

especie como tal. Lo más probable es que el hombre no ha

asistido nunca a semejantes catástrofes. La existencia ha

10 sido, por lo visto, siempre muy cotidiana. Los cambios más

violentos que nuestra especie ha conocido, los períodos

glaciales, no tuvieron carácter de gran espectáculo. Basta

13 que durante algún tiempo la temperatura media del año

descienda cinco o seis grados para que la glacialización se

produzca. En definitiva, que los veranos sean un poco más

16 frescos. Conviene abandonar la idea de que el medio,

mecánicamente, modele la vida; por lo tanto, que la vida sea

un proceso de fuera a dentro. Las modificaciones externas

19 actúan sólo como excitantes de modificaciones

intraorgánicas; son, más bien, preguntas a que el ser vivo

responde con un amplio margen de originalidad imprevisible.

22 Cada especie, y aun cada variedad, y allí cada individuo,

aprontará una respuesta más o menos diferente, nunca

idéntica. Vivir, en suma, es una operación que se hace de

25 dentro a fuera, y por eso las causas o principios de sus

variaciones hay que buscarlos en el interior del organismo.

José Ortega y Gasset. La rebelión de las masas. Internet:

<www.laeditorialvirtual.com.ar> (adaptado).

La oración “Vivir, en suma, es una operación que se hace de dentro a fuera, y por eso las causas o principios de sus variaciones hay que buscarlos en el interior del organismo” (líneas de 24 a 26) expresa una

Texto VI, para responder las preguntas de 38 a 45.

1 Pensando así, había de parecerme sobremanera

verosímil que en los más profundos y amplios fenómenos

históricos aparezca, más o menos claro, el decisivo influjo de

4 las diferencias biológicas más elementales. La vida es

masculina o femenina, es joven o es vieja. ¿Cómo se puede

pensar que estos módulos elementalísimos y divergentes de

7 la vitalidad no sean gigantescos poderes plásticos de la

historia? Fue, a mi juicio, uno de los descubrimientos

sociológicos más importantes el que se hizo, va para treinta

10 años, cuando se advirtió que la organización social más

primitiva no es sino la impronta en la masa colectiva de esas

grandes categorías vitales: sexos y edades. La estructura

13 más primitiva de la sociedad se reduce a dividir los individuos

que la integran en hombres y mujeres, y cada una de estas

clases sexuales en niños, jóvenes y viejos, en clases de

16 edad. Las formas biológicas mismas fueron, por decirlo así,

las primeras instituciones.

Idem, ibidem.

La forma verbal “había” (línea 1) expresa una

Texto IV, para responder las preguntas de 29 a 32.
El deseo de viajar
El deseo de viajar constituye un rasgo característico de las sociedades desarrolladas modernas. La cifra de llegadas turísticas internacionales de la OMT para 2004 ascendió a 763 millones, con una previsión de alcanzar los 1.000 millones en 2010 y 1.500 millones en 2020. En estas cifras tienen un papel principal los turistas procedentes de los países desarrollados. Sin embargo, en los últimos años están tomando protagonismo también nuevos países emisores, como es el caso de China. Lejos de lo que a veces se considera, el turismo interno tiene un peso económico aún mayor que el turismo internacional. Los residentes en España, por ejemplo, realizaron 133 millones de viajes turísticos durante 2004, de los que solamente 4,6 millones fueron al extranjero. En sus etapas iniciales, el turismo era considerado como un bien de lujo, vinculado a los grupos sociales más pudientes. Sin embargo, en los países desarrollados se trata cada vez más de un consumo asentado sólidamente entre las decisiones de gasto de la familia media. De este modo, un estudio realizado en Alemania muestra que los viajes turísticos constituyen uno de los gastos prioritarios de las familias, por detrás de gastos como la alimentación o la salud, pero con prioridad respecto al automóvil, las prendas de vestir o los gastos en el hogar. Internet: (adaptado)
Considerando que las estimativas de OMT en relación a las llegadas turísticas internacionales sean correctas, entre 2004 y 2020 se habrá producido un aumento que se sitúa entre

Texto VII, para responder las preguntas de 46 a 50.

1 Masculinidad y feminidad, juventud y senectud, son dos parejas de potencias antagónicas. Vienen a ser como estilos

diversos del vivir. Y como todos coexisten en cualquier instante de la historia, se produce entre ellos una colisión, un forcejeo

en que intenta cada cual arrastrar en su sentido, íntegra, la existencia humana. Para comprender bien una época es preciso

4 determinar la ecuación dinámica que en ella dan esas cuatro potencias. Es sobremanera interesante perseguir en los siglos

los desplazamientos del poder hacia una u otra de esas potencias. Entonces se advierte lo que de antemano debía

presumirse: que, siendo rítmica toda vida, lo es también la histórica, y que los ritmos fundamentales son precisamente los

7 biológicos; es decir, que hay épocas en que predominan lo masculino y otras señoreadas por los instintos de la feminidad, que

hay tiempos de jóvenes y tiempos de viejos.

Idem, ibidem.

El vocablo “Entonces” (línea 5) equivale a

Texto V, para responder las preguntas de 33 a 36.
La atracción del destino turístico

La atracción que ejerce un destino turístico se relaciona con dos elementos básicos: los recursos turísticos (clima, patrimonio cultural, riqueza paisajística, tranquilidad etc.) y la oferta turística en sentido estricto, aunque en la práctica a veces resulte difícil distinguir entre un y otro concepto porque la oferta en sí misma puede ser un factor de atracción. La oferta turística sería, en principio, la que permitiría el disfrute de los recursos de atracción turística. Esto genera una particularidad del turismo en términos de mercados y satisfacción del cliente, dado que algunos de los factores que motivan el consumo son gratuitos (clima, playa, tranquilidad, paseos). En consecuencia, la satisfacción de los turistas no va a depender solamente de las empresas que prestan servicios, sino de factores exógenos y no controlables, como puede ser la climatología. Con frecuencia los recursos turísticos tienen el carácter de bienes públicos o de recursos comunes. Los bienes públicos (no confundir con bienes cuyo titular es la administración pública) son aquellos para los que no existe exclusividad ni rivalidad. La no existencia de exclusividad hace referencia a que nadie puede ser excluido de su uso, por ejemplo el clima. La no existencia de rivalidad hace referencia a que el disfrute del bien por parte de un consumidor no disminuye la cantidad disponible para otros. Los recursos comunes son aquellos que no presentan exclusividad pero sí rivalidad, es decir, no es posible en principio excluir a nadie de su consumo, si bien el consumo por parte de un agente económico reduce la cantidad disponible para otros. En una primera aproximación, un ejemplo de recurso común sería una playa o una atracción natural, que pueden ser disfrutadas por todo el mundo, si bien el consumo de cada turista puede reducir la satisfacción de los demás, debido a la masificación y al deterioro asociados a su disfrute. Internet: (adaptado).
Del texto V, es correcto inferir que
Texto V, para responder las preguntas de 33 a 36.
La atracción del destino turístico

La atracción que ejerce un destino turístico se relaciona con dos elementos básicos: los recursos turísticos (clima, patrimonio cultural, riqueza paisajística, tranquilidad etc.) y la oferta turística en sentido estricto, aunque en la práctica a veces resulte difícil distinguir entre un y otro concepto porque la oferta en sí misma puede ser un factor de atracción. La oferta turística sería, en principio, la que permitiría el disfrute de los recursos de atracción turística. Esto genera una particularidad del turismo en términos de mercados y satisfacción del cliente, dado que algunos de los factores que motivan el consumo son gratuitos (clima, playa, tranquilidad, paseos). En consecuencia, la satisfacción de los turistas no va a depender solamente de las empresas que prestan servicios, sino de factores exógenos y no controlables, como puede ser la climatología. Con frecuencia los recursos turísticos tienen el carácter de bienes públicos o de recursos comunes. Los bienes públicos (no confundir con bienes cuyo titular es la administración pública) son aquellos para los que no existe exclusividad ni rivalidad. La no existencia de exclusividad hace referencia a que nadie puede ser excluido de su uso, por ejemplo el clima. La no existencia de rivalidad hace referencia a que el disfrute del bien por parte de un consumidor no disminuye la cantidad disponible para otros. Los recursos comunes son aquellos que no presentan exclusividad pero sí rivalidad, es decir, no es posible en principio excluir a nadie de su consumo, si bien el consumo por parte de un agente económico reduce la cantidad disponible para otros. En una primera aproximación, un ejemplo de recurso común sería una playa o una atracción natural, que pueden ser disfrutadas por todo el mundo, si bien el consumo de cada turista puede reducir la satisfacción de los demás, debido a la masificación y al deterioro asociados a su disfrute. Internet: (adaptado).
Del texto V, es correcto inferir que

Texto VI, para responder las preguntas de 38 a 45.

1 Pensando así, había de parecerme sobremanera

verosímil que en los más profundos y amplios fenómenos

históricos aparezca, más o menos claro, el decisivo influjo de

4 las diferencias biológicas más elementales. La vida es

masculina o femenina, es joven o es vieja. ¿Cómo se puede

pensar que estos módulos elementalísimos y divergentes de

7 la vitalidad no sean gigantescos poderes plásticos de la

historia? Fue, a mi juicio, uno de los descubrimientos

sociológicos más importantes el que se hizo, va para treinta

10 años, cuando se advirtió que la organización social más

primitiva no es sino la impronta en la masa colectiva de esas

grandes categorías vitales: sexos y edades. La estructura

13 más primitiva de la sociedad se reduce a dividir los individuos

que la integran en hombres y mujeres, y cada una de estas

clases sexuales en niños, jóvenes y viejos, en clases de

16 edad. Las formas biológicas mismas fueron, por decirlo así,

las primeras instituciones.

Idem, ibidem.

El vocablo “plásticos” (línea 7) es utilizado en el texto con la acepción de

Texto VII, para responder las preguntas de 46 a 50.

1 Masculinidad y feminidad, juventud y senectud, son dos parejas de potencias antagónicas. Vienen a ser como estilos

diversos del vivir. Y como todos coexisten en cualquier instante de la historia, se produce entre ellos una colisión, un forcejeo

en que intenta cada cual arrastrar en su sentido, íntegra, la existencia humana. Para comprender bien una época es preciso

4 determinar la ecuación dinámica que en ella dan esas cuatro potencias. Es sobremanera interesante perseguir en los siglos

los desplazamientos del poder hacia una u otra de esas potencias. Entonces se advierte lo que de antemano debía

presumirse: que, siendo rítmica toda vida, lo es también la histórica, y que los ritmos fundamentales son precisamente los

7 biológicos; es decir, que hay épocas en que predominan lo masculino y otras señoreadas por los instintos de la feminidad, que

hay tiempos de jóvenes y tiempos de viejos.

Idem, ibidem.

Considerando su forma y estilo la función central del texto es

El turismo como multiproducto
El turismo no es un producto que se consume de una vez. Por el contrario, está formado por un amplio conjunto de bienes y servicios ofrecidos por diferentes empresas que se combinan, a su vez, con los recursos turísticos del destino. Por ello se habla del carácter mixto del producto turístico, puesto que está formado por un conjunto heterogéneo de bienes y servicios. Los turistas no consumen solamente productos característicos del turismo, sino que su gasto puede abarcar prácticamente a la totalidad de las actividades económicas que venden bienes y servicios a los consumidores. Este carácter multiproducto incorpora complejidad en el análisis del sector, puesto que existen interdependencias entre los oferentes. Así, la regularidad o puntualidad del transporte aéreo afecta positivamente a las empresas de alojamiento; la calidad de la oferta de ocio tiene efectos sobre las empresas de restauración etc. Es decir, en el sector turístico opera un conjunto amplio de empresas formalmente independientes pero que dependen de forma crucial entre sí, con fuertes relaciones de complementariedad. El consumidor trata de obtener la máxima satisfacción global en su consumo, mientras que cada empresa tiene intereses relativamente particulares en relación al turista, aunque en realidad la satisfacción de su cliente depende del comportamiento de otras empresas. Internet: (adaptado)
Del texto III es correcto inferir que

Texto V, para responder las preguntas de 26 a 37.


Masculinidad y feminidad, juventud y senectud



1 Las variaciones históricas no proceden nunca de

causas externas al organismo humano, al menos dentro de

un mismo período zoológico. Si ha habido catástrofes

4 telúricas — diluvios, sumersión de continentes, cambios

súbitos y extremos de clima — como en los mitos más

arcaicos parece recordarse confusamente, el efecto por ellas

7 producido trascendió los límites de lo histórico y trastornó la

especie como tal. Lo más probable es que el hombre no ha

asistido nunca a semejantes catástrofes. La existencia ha

10 sido, por lo visto, siempre muy cotidiana. Los cambios más

violentos que nuestra especie ha conocido, los períodos

glaciales, no tuvieron carácter de gran espectáculo. Basta

13 que durante algún tiempo la temperatura media del año

descienda cinco o seis grados para que la glacialización se

produzca. En definitiva, que los veranos sean un poco más

16 frescos. Conviene abandonar la idea de que el medio,

mecánicamente, modele la vida; por lo tanto, que la vida sea

un proceso de fuera a dentro. Las modificaciones externas

19 actúan sólo como excitantes de modificaciones

intraorgánicas; son, más bien, preguntas a que el ser vivo

responde con un amplio margen de originalidad imprevisible.

22 Cada especie, y aun cada variedad, y allí cada individuo,

aprontará una respuesta más o menos diferente, nunca

idéntica. Vivir, en suma, es una operación que se hace de

25 dentro a fuera, y por eso las causas o principios de sus

variaciones hay que buscarlos en el interior del organismo.

José Ortega y Gasset. La rebelión de las masas. Internet:

<www.laeditorialvirtual.com.ar> (adaptado).

La oración “Basta que durante algún tiempo la temperatura media del año descienda cinco o seis grados para que la glacialización se produzca” (líneas de 12 a 15)

Texto IV, para responder las preguntas de 29 a 32.
El deseo de viajar
El deseo de viajar constituye un rasgo característico de las sociedades desarrolladas modernas. La cifra de llegadas turísticas internacionales de la OMT para 2004 ascendió a 763 millones, con una previsión de alcanzar los 1.000 millones en 2010 y 1.500 millones en 2020. En estas cifras tienen un papel principal los turistas procedentes de los países desarrollados. Sin embargo, en los últimos años están tomando protagonismo también nuevos países emisores, como es el caso de China. Lejos de lo que a veces se considera, el turismo interno tiene un peso económico aún mayor que el turismo internacional. Los residentes en España, por ejemplo, realizaron 133 millones de viajes turísticos durante 2004, de los que solamente 4,6 millones fueron al extranjero. En sus etapas iniciales, el turismo era considerado como un bien de lujo, vinculado a los grupos sociales más pudientes. Sin embargo, en los países desarrollados se trata cada vez más de un consumo asentado sólidamente entre las decisiones de gasto de la familia media. De este modo, un estudio realizado en Alemania muestra que los viajes turísticos constituyen uno de los gastos prioritarios de las familias, por detrás de gastos como la alimentación o la salud, pero con prioridad respecto al automóvil, las prendas de vestir o los gastos en el hogar. Internet: (adaptado)
Según el texto IV,

Texto VI, para responder las preguntas de 38 a 45.

1 Pensando así, había de parecerme sobremanera

verosímil que en los más profundos y amplios fenómenos

históricos aparezca, más o menos claro, el decisivo influjo de

4 las diferencias biológicas más elementales. La vida es

masculina o femenina, es joven o es vieja. ¿Cómo se puede

pensar que estos módulos elementalísimos y divergentes de

7 la vitalidad no sean gigantescos poderes plásticos de la

historia? Fue, a mi juicio, uno de los descubrimientos

sociológicos más importantes el que se hizo, va para treinta

10 años, cuando se advirtió que la organización social más

primitiva no es sino la impronta en la masa colectiva de esas

grandes categorías vitales: sexos y edades. La estructura

13 más primitiva de la sociedad se reduce a dividir los individuos

que la integran en hombres y mujeres, y cada una de estas

clases sexuales en niños, jóvenes y viejos, en clases de

16 edad. Las formas biológicas mismas fueron, por decirlo así,

las primeras instituciones.

Idem, ibidem.

La oración “¿Cómo se puede pensar que estos módulos elementalísimos y divergentes de la vitalidad no sean gigantescos poderes plásticos de la historia?” (líneas de 5 a 8)

El turismo como multiproducto
El turismo no es un producto que se consume de una vez. Por el contrario, está formado por un amplio conjunto de bienes y servicios ofrecidos por diferentes empresas que se combinan, a su vez, con los recursos turísticos del destino. Por ello se habla del carácter mixto del producto turístico, puesto que está formado por un conjunto heterogéneo de bienes y servicios. Los turistas no consumen solamente productos característicos del turismo, sino que su gasto puede abarcar prácticamente a la totalidad de las actividades económicas que venden bienes y servicios a los consumidores. Este carácter multiproducto incorpora complejidad en el análisis del sector, puesto que existen interdependencias entre los oferentes. Así, la regularidad o puntualidad del transporte aéreo afecta positivamente a las empresas de alojamiento; la calidad de la oferta de ocio tiene efectos sobre las empresas de restauración etc. Es decir, en el sector turístico opera un conjunto amplio de empresas formalmente independientes pero que dependen de forma crucial entre sí, con fuertes relaciones de complementariedad. El consumidor trata de obtener la máxima satisfacción global en su consumo, mientras que cada empresa tiene intereses relativamente particulares en relación al turista, aunque en realidad la satisfacción de su cliente depende del comportamiento de otras empresas. Internet: (adaptado)
De acuerdo con el texto III,