En América, los incas y aztecas cultivaban la planta
que llamaban tomatl ya desde 700 años a. de C. Cuando
fue llevada a Europa se destacó por su valor ornamental
y por la belleza de sus frutos, que en su versión amarilla
merecieron un nombre en italiano: pomodoro, esto es,
manzana de oro. Utilizada como planta ornamental en
patios y jardines, por entonces quedó asociada a otras
solanáceas venenosas, como la belladona, así que se
consideraba que también lo era. No en vano, sus hojas
contienen, como las de la planta de la papa, un alcaloide
llamado solanina. Hasta el siglo XIX los tomates no
fueron universalmente aceptados como alimento, e
incluso entonces todavía se cocían durante horas para
eliminar sus “venenos”. Hoy están entre los vegetales
más consumidos y deben su prestigio nutricional, sobre
todo, al contenido en vitamina C y betacaroteno.
Muy interesante. N° 212. Buenos Aires: GF, mar. 2005 (adaptado).
Considerando-se as informações apresentadas e o
provável público-alvo, o texto foi construído com a
intenção de
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