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Texto I

Alcobaça

Llegué desde Lisboa a la estación de Valado, ya de noche, y de Valado a Alcobaça me llevó un desvencijado cochecillo. Distraje el frío y la soledad imaginándome lo que sería aquel camino envuelto entonces en tinieblas: ¿por dónde vamos?

Y fue en un hermoso amanecer de fines de noviembre, en verdadero veranillo de San Martín, cuando salí a ver el histórico monasterio de Alcobaça, cenobio de bernardos en un tiempo.

Doraba el arrebol del alba las colinas, yendo yo derecho al monasterio, la fachada de cuya iglesia atraía mi anhelo. Esta fachada, severa, pero poco significativa, se abre a una gran plaza tendida a toda luz y todo aire. Al entrar en el templo, me envolvió una impresión de solemne soledad y desnudez. La nave, muy noble, flanqueada por sus dos filas de columnas desnudas y blancas; todo ello algo escueto y algo robusto. Allá, en el fondo, un retablo deplorable, con una gran bola azul estrellada y de la que irradian rayos dorados. Las naves laterales semejan desfiladeros. Y me encontraba solo, y rodeado de majestad, como bajo el manto de la Historia.

Vagando fui a dar a la sala de los Reyes. Los de Portugal figuran en estatuas, a lo largo de sus paredes. En el centro, un papa y un obispo coronan a Alfonso Henriques, el fundador de la Monarquía, arrodillado entre ellos. Hay en la sala un gran calderón, que el inevitable guardián-cicerone, que acudió al oír resonar en la soledad pasos, me dijo haber sido tomado a los castellanos en Aljubarrota. Me asomé a su brocal; estaba vacío.

De esta sala pasé al claustro de Don Dionís, hoy en restauración. Hermoso recinto, nobilísimo y melancólico. El agua de la fuente canta la soledad de la Historia entre las piedras mudas de recuerdos, y un pájaro cruza el pedazo de cielo limpio, de caída de otoño, cantando ¿quién sabe a qué? Las piedras se miran en la triste verdura del recinto.

Y luego pasé a ver el otro claustro, más vivido, más casero, el llamado del Cardenal, donde hoy hay un cuartel de artillería. Todo el antiguo convento de monjes bernardos me lo enseñó un sencillo campesino con uniforme de soldado de artillería. El pobre mozo sólo veía allí el cuartel, sin saber nada de monjes. «Aquí hacemos el ejercicio, aquí es el picadero, aquí…», etc. En la puerta de lo que fue antaño biblioteca, decía aquello de los proverbios:viam sapientiae mostrabo, «te enseñaré el camino de la sabiduría». Y me la enseñó un recluta portugués, pero estaba vacía, y no era camino, sino sala. Quería luego enseñarme, ¡claro es!, las piezas, los cañones.

Me volví a la iglesia, ahora con el guardián. Mostrome el altar en que se representa la muerte de San Bernardo, escena algo teatral, que parece de un gran nacimiento de cartón, de esos de Navidad, pero no sin su efecto. Un fraile pétreo llora eternamente, llevándose el blanco manto a los ojos, no sé si la muerte de su santo padre San Bernardo o la trágica historia de Inés de Castro. Porque enfrente de este altar cierra una pobrísima verja de madera la capilla en que descansan por fin los restos de la infortunada amante de Don Pedro I.

Me llevó el guardián ante los túmulos de Don Pedro, de Inés y de sus hijos, y le pedí que se fuera dejándome solo. En mi vida olvidaré esta visita. En aquella severísima sala, entre la grave nobleza de la blanca piedra desnuda, a la luz apagada y difusa de una mañana de otoño, las brumas de la leyenda embozáronme el corazón. Una paz henchida de soledades parece acostarse en aquel eterno descansadero. Allí reposan para siempre los dos amantes, juguetes que fueron del hado trágico. Como aves agoreras veníanme a la memoria los alados versos de Camões al contemplar el túmulo de la

mísera e mesquinha

que depois de ser morta foi rainha.

Porque el puro Amor

que os corações humanos tanto abriga.

Os Lusíadas, canto III, 118-119.


quiere, áspero y tirano, bañar sus aras en sangre humana.

Descansan en dos pétreos túmulos Pedro el duro, el cruel, el justiciero, el loco tal vez, y la linda Inés, y descansan de tal modo que si se incorporaran daríanse las caras y podrían otra vez más beberse uno al otro el amor en los ojos.

Seis alados angelillos guardan y sostienen la yacente estatua de Inés, y otros seis, la de Don Pedro; a los pies de ella duerme uno de los tres perrillos que hubo allí en otro tiempo, y a los pies de él, un gran lebrel, símbolo de la fidelidad. La tumba de él sostiénenla leones; la de ella, leones también, pero con cabezas de monjes. En las tablas del sepulcro de Inés, la pasionaria, esclava del amor, escenas de la Pasión de Cristo, del que perdonaba a la que mucho pecó por haber amado mucho; en la tabla cabecera, la Crucifixión, y en la de los pies el Juicio Final, en cuyo cielo hay una mujer. Las tablas del sepulcro de Don Pedro nos enseñan el martirio de San Bartolomé. Él, Don Pedro, con cara plácida con cabello y barbas a la asiria, sostiene su dura espada sobre su pecho.

Y pesa allí el aire de tragedia.

Allí está lo que queda de aquel Don Pedro I de Portugal, un loco con intervalos lúcidos de justicia y economía, como de él dijo Herculano; aquel hombre, para quien fue una manía apasionada la justicia, y que hacía de verdugo por su mano. Él, el adúltero, odiaba con odio singular a los adúlteros. ¿Sería el remordimiento? Allí descansa de sus justicias, de sus nemródicas cacerías; allí descansa, sobre todo, de sus amores. Allí descansa el tirano plebeyo, a quien adoró su pueblo.

Cuando volvía en barcos de Almada a Lisboa, la plebe lisbonense salía a recibirle con danzas y trebejos. Desembarcaba e iba al frente de la turba, danzando al son de trompetas, como un rey David. Tales locuras apasionábanle tanto como su cargo de juez. Ciertas noches, en el palacio, perseguíale el insomnio; levantábase, llamaba a los trompeteros, mandaba encender antorchas, y helo por las calles, danzando y atronando todo con los berridos de las trompetas. Las gentes, que dormían, salían con espanto a las ventanas a ver lo que era. Era el rey. ¡Muy bien, muy bien! ¡Qué placer verle tan alegre!

Oliveira Martins. História de Portugal. libro II, capítulo III.


¿No recordáis la historia trágica de sus amores con Inés, que Camões, más que otro poeta, ha eternizado? Allá hacia 1340 fue la linda Inés de Castro, la gallega, a Portugal como dama de la infanta Constanza, la mujer de Pedro, el hijo de Alfonso VI. Y fue la «mujer fatal», que diría Camilo. El hado trágico les hizo enamorarse; aquel amorch’a null amato amar perdona, como dijo el poeta de La Divina Comedia. Tuvieron frutos de los trágicos amores; intrigas de Corte y de plebe hicieron que el rey Alfonso mandara matar a su nuera, pues viudo de Constanza, Pedro casó luego en secreto con Inés, que fue apuñalada en Coimbra.

As filhas do Mondego a morte escura

longo tempo chorando memoraram,

e, por memória eterna, em fonte pura

as lágrimas choradas transformaram,

o nome lhe puseram, que inda dura

dos amores de Inês, que ali passaram.

Vede que fresca fonte rega as flores,

que lágrimas são a água e o nome Amores.

Os Lusíadas, canto III, 135


Y cuando luego fue rey Pedro, cuenta la leyenda que mandó desenterrar a Inés y coronarla reina, y habiéndose apoderado de sus matadores, los torturó bárbaramente, viendo desde su palacio, mientras comía, en Santarém, cómo los quemaban. Y esto podéis leerlo en el viejo y encantador cronista Fernán Lopes, que nos lo cuenta todo homéricamente, con una tan animada sencillez, que es un encanto.

Nos lo cuenta todo menos lo de la exhumación y coronamiento, que parece ser leyenda tardía, pero muy bella. Y en el fondo, de una altísima verdad trascendente.

Esa pobre Inés, que reinó después de morir… Y ¡de morir por haber amado con amor de fruto, con amor de vida! ¡Qué reino y qué reina!... Reina, sí, reina en el mundo de las trágicas leyendas, consuelo de la tragedia de la vida; reina con Iseo, la de Tristán; reina con Francesca, la de Paolo; reina con Isabel, la de Diego.

Miguel de Unamuno. Por tierras de Portugal y de España.

Según el escrito, el narrador

se acerca al destino en un carro que está para el arrastre.

Texto I

Alcobaça

Llegué desde Lisboa a la estación de Valado, ya de noche, y de Valado a Alcobaça me llevó un desvencijado cochecillo. Distraje el frío y la soledad imaginándome lo que sería aquel camino envuelto entonces en tinieblas: ¿por dónde vamos?

Y fue en un hermoso amanecer de fines de noviembre, en verdadero veranillo de San Martín, cuando salí a ver el histórico monasterio de Alcobaça, cenobio de bernardos en un tiempo.

Doraba el arrebol del alba las colinas, yendo yo derecho al monasterio, la fachada de cuya iglesia atraía mi anhelo. Esta fachada, severa, pero poco significativa, se abre a una gran plaza tendida a toda luz y todo aire. Al entrar en el templo, me envolvió una impresión de solemne soledad y desnudez. La nave, muy noble, flanqueada por sus dos filas de columnas desnudas y blancas; todo ello algo escueto y algo robusto. Allá, en el fondo, un retablo deplorable, con una gran bola azul estrellada y de la que irradian rayos dorados. Las naves laterales semejan desfiladeros. Y me encontraba solo, y rodeado de majestad, como bajo el manto de la Historia.

Vagando fui a dar a la sala de los Reyes. Los de Portugal figuran en estatuas, a lo largo de sus paredes. En el centro, un papa y un obispo coronan a Alfonso Henriques, el fundador de la Monarquía, arrodillado entre ellos. Hay en la sala un gran calderón, que el inevitable guardián-cicerone, que acudió al oír resonar en la soledad pasos, me dijo haber sido tomado a los castellanos en Aljubarrota. Me asomé a su brocal; estaba vacío.

De esta sala pasé al claustro de Don Dionís, hoy en restauración. Hermoso recinto, nobilísimo y melancólico. El agua de la fuente canta la soledad de la Historia entre las piedras mudas de recuerdos, y un pájaro cruza el pedazo de cielo limpio, de caída de otoño, cantando ¿quién sabe a qué? Las piedras se miran en la triste verdura del recinto.

Y luego pasé a ver el otro claustro, más vivido, más casero, el llamado del Cardenal, donde hoy hay un cuartel de artillería. Todo el antiguo convento de monjes bernardos me lo enseñó un sencillo campesino con uniforme de soldado de artillería. El pobre mozo sólo veía allí el cuartel, sin saber nada de monjes. «Aquí hacemos el ejercicio, aquí es el picadero, aquí…», etc. En la puerta de lo que fue antaño biblioteca, decía aquello de los proverbios:viam sapientiae mostrabo, «te enseñaré el camino de la sabiduría». Y me la enseñó un recluta portugués, pero estaba vacía, y no era camino, sino sala. Quería luego enseñarme, ¡claro es!, las piezas, los cañones.

Me volví a la iglesia, ahora con el guardián. Mostrome el altar en que se representa la muerte de San Bernardo, escena algo teatral, que parece de un gran nacimiento de cartón, de esos de Navidad, pero no sin su efecto. Un fraile pétreo llora eternamente, llevándose el blanco manto a los ojos, no sé si la muerte de su santo padre San Bernardo o la trágica historia de Inés de Castro. Porque enfrente de este altar cierra una pobrísima verja de madera la capilla en que descansan por fin los restos de la infortunada amante de Don Pedro I.

Me llevó el guardián ante los túmulos de Don Pedro, de Inés y de sus hijos, y le pedí que se fuera dejándome solo. En mi vida olvidaré esta visita. En aquella severísima sala, entre la grave nobleza de la blanca piedra desnuda, a la luz apagada y difusa de una mañana de otoño, las brumas de la leyenda embozáronme el corazón. Una paz henchida de soledades parece acostarse en aquel eterno descansadero. Allí reposan para siempre los dos amantes, juguetes que fueron del hado trágico. Como aves agoreras veníanme a la memoria los alados versos de Camões al contemplar el túmulo de la

mísera e mesquinha

que depois de ser morta foi rainha.

Porque el puro Amor

que os corações humanos tanto abriga.

Os Lusíadas, canto III, 118-119.


quiere, áspero y tirano, bañar sus aras en sangre humana.

Descansan en dos pétreos túmulos Pedro el duro, el cruel, el justiciero, el loco tal vez, y la linda Inés, y descansan de tal modo que si se incorporaran daríanse las caras y podrían otra vez más beberse uno al otro el amor en los ojos.

Seis alados angelillos guardan y sostienen la yacente estatua de Inés, y otros seis, la de Don Pedro; a los pies de ella duerme uno de los tres perrillos que hubo allí en otro tiempo, y a los pies de él, un gran lebrel, símbolo de la fidelidad. La tumba de él sostiénenla leones; la de ella, leones también, pero con cabezas de monjes. En las tablas del sepulcro de Inés, la pasionaria, esclava del amor, escenas de la Pasión de Cristo, del que perdonaba a la que mucho pecó por haber amado mucho; en la tabla cabecera, la Crucifixión, y en la de los pies el Juicio Final, en cuyo cielo hay una mujer. Las tablas del sepulcro de Don Pedro nos enseñan el martirio de San Bartolomé. Él, Don Pedro, con cara plácida con cabello y barbas a la asiria, sostiene su dura espada sobre su pecho.

Y pesa allí el aire de tragedia.

Allí está lo que queda de aquel Don Pedro I de Portugal, un loco con intervalos lúcidos de justicia y economía, como de él dijo Herculano; aquel hombre, para quien fue una manía apasionada la justicia, y que hacía de verdugo por su mano. Él, el adúltero, odiaba con odio singular a los adúlteros. ¿Sería el remordimiento? Allí descansa de sus justicias, de sus nemródicas cacerías; allí descansa, sobre todo, de sus amores. Allí descansa el tirano plebeyo, a quien adoró su pueblo.

Cuando volvía en barcos de Almada a Lisboa, la plebe lisbonense salía a recibirle con danzas y trebejos. Desembarcaba e iba al frente de la turba, danzando al son de trompetas, como un rey David. Tales locuras apasionábanle tanto como su cargo de juez. Ciertas noches, en el palacio, perseguíale el insomnio; levantábase, llamaba a los trompeteros, mandaba encender antorchas, y helo por las calles, danzando y atronando todo con los berridos de las trompetas. Las gentes, que dormían, salían con espanto a las ventanas a ver lo que era. Era el rey. ¡Muy bien, muy bien! ¡Qué placer verle tan alegre!

Oliveira Martins. História de Portugal. libro II, capítulo III.


¿No recordáis la historia trágica de sus amores con Inés, que Camões, más que otro poeta, ha eternizado? Allá hacia 1340 fue la linda Inés de Castro, la gallega, a Portugal como dama de la infanta Constanza, la mujer de Pedro, el hijo de Alfonso VI. Y fue la «mujer fatal», que diría Camilo. El hado trágico les hizo enamorarse; aquel amorch’a null amato amar perdona, como dijo el poeta de La Divina Comedia. Tuvieron frutos de los trágicos amores; intrigas de Corte y de plebe hicieron que el rey Alfonso mandara matar a su nuera, pues viudo de Constanza, Pedro casó luego en secreto con Inés, que fue apuñalada en Coimbra.

As filhas do Mondego a morte escura

longo tempo chorando memoraram,

e, por memória eterna, em fonte pura

as lágrimas choradas transformaram,

o nome lhe puseram, que inda dura

dos amores de Inês, que ali passaram.

Vede que fresca fonte rega as flores,

que lágrimas são a água e o nome Amores.

Os Lusíadas, canto III, 135


Y cuando luego fue rey Pedro, cuenta la leyenda que mandó desenterrar a Inés y coronarla reina, y habiéndose apoderado de sus matadores, los torturó bárbaramente, viendo desde su palacio, mientras comía, en Santarém, cómo los quemaban. Y esto podéis leerlo en el viejo y encantador cronista Fernán Lopes, que nos lo cuenta todo homéricamente, con una tan animada sencillez, que es un encanto.

Nos lo cuenta todo menos lo de la exhumación y coronamiento, que parece ser leyenda tardía, pero muy bella. Y en el fondo, de una altísima verdad trascendente.

Esa pobre Inés, que reinó después de morir… Y ¡de morir por haber amado con amor de fruto, con amor de vida! ¡Qué reino y qué reina!... Reina, sí, reina en el mundo de las trágicas leyendas, consuelo de la tragedia de la vida; reina con Iseo, la de Tristán; reina con Francesca, la de Paolo; reina con Isabel, la de Diego.

Miguel de Unamuno. Por tierras de Portugal y de España.

Según la narración,

el visitante llega al lugar descrito por acaso.

El texto contextualiza la pregunta. Léelo atentamente.

Jornadas en torno al análisis, teoría y didáctica musical: tendencias y prácticas teórico-analíticas a nivel internacional (Universidad Adventista de Chile, Chillán, 2022-2023)

Desde 2022 se han realizado en Chile tres jornadas de discusión en torno al entendimiento, práctica y enseñanza de la teoría y el análisis musical, organizadas por académicos pertenecientes a diferentes universidades chilenas. Estas han respondido a una tendencia actual, presente en países europeos e hispanohablantes en general, que promueve la internacionalización y actualización de conocimientos disciplinares a nivel de estudios de pregrado y postgrado. Esta tendencia ha sido altamente influida por los requerimientos nacidos del acuerdo de Bolonia y su propuesta de una educación de calidad que promueva el desarrollo de competencias, así como la utilización de contenidos actuales y una terminología disciplinar en todas las áreas del conocimiento, impulsando así la cooperación y la movilidad estudiantil y académica. Las tres jornadas mencionadas han sido realizadas en formato híbrido, presencial y virtual por medio de la plataforma Zoom, y fueron transmitidas desde las dependencias de la Universidad Adventista de Chile, Chillán, la que sirvió como casa de estudios anfitriona de estos espacios de discusión y cooperación académica.
Cada jornada ha contado con expositores de destacada trayectoria, cuyas propuestas teóricas, analíticas y pedagógicas han impactado la forma en que se enseña y entiende esta área disciplinar a nivel internacional. El formato de cada jornada ha incluido ponencias virtuales que fueron seguidas por una mesa de discusión conformada por académicos chilenos y extranjeros, los que dialogaron con los expositores y formularon preguntas relacionadas con las temáticas presentadas, discutiendo además la relevancia de cada respuesta. Debe mencionarse que las temáticas de los invitados fueron sugeridas por los académicos chilenos involucrados en la realización de cada jornada; esto, con la finalidad de priorizar temáticas que representaran las reales necesidades e intereses de la disciplina musicológico-analítica en Chile.
La participación híbrida permitió que un gran número de académicos y estudiantes de música de diferentes regiones de Chile, así como de otros países hispanohablantes, pudieran ser beneficiados con estas jornadas, cada una de las cuales contó con una participación aproximada de entre 100 a 150 auditores
Finalmente, cabe resaltar la importancia de estas jornadas en la creación de redes académicas en torno al entendimiento, aplicabilidad y desarrollo de la teoría y el análisis musical en Chile, así como su conexión con la musicología histórica, permitiendo que académicos de diferentes universidades y experiencias pudieran dialogar sobre el quehacer de su profesión, detectar las fortalezas y debilidades de la práctica teórico-analítica en la disciplina chilena y recibir actualizaciones de conocimientos de nivel internacional.

(Sandoval-Cisternas, Enrique – Universidad Adventista de Chile – Revista Musical Chilena.)
El artículo de Sandoval-Cisternas, trae las informaciones sobre algunas jornadas de discusión específicas del área de la música. A través de la lectura del texto, es correcto afirmar que, las jornadas de análisis teórico y didáctico de la música chilena, tiene como uno de los objetivos:
El uso de los mapas conceptuales como herramienta pedagógica toma como base los fundamentos de la psicología cognitiva […], según los cuales el aprendizaje de todo alumno se desarrolla a partir de los conocimientos previos y los marcos contextuales que ya tenga asentados, aunque también pueda modificar, en mayor o menor medida, las estructuras cognitivas desarrolladas previamente. […] Por tanto, será fundamentado en la creación de una nueva relación conceptual que tendrá sentido para cada aprendiente. CARMONA SANDOVAL, A. Los mapas conceptuales en la clase de ELE para fines específicos […], in marco ELE, Revista de didáctica español lengua extranjera, n. 31, 2020. p. 7. https://marcoele.com/ descargas/31/carmona-mapas-conceptuales.pdf
En lo que se refiere al mapa conceptual, señale la alternativa correcta:

Texto I

Alcobaça

Llegué desde Lisboa a la estación de Valado, ya de noche, y de Valado a Alcobaça me llevó un desvencijado cochecillo. Distraje el frío y la soledad imaginándome lo que sería aquel camino envuelto entonces en tinieblas: ¿por dónde vamos?

Y fue en un hermoso amanecer de fines de noviembre, en verdadero veranillo de San Martín, cuando salí a ver el histórico monasterio de Alcobaça, cenobio de bernardos en un tiempo.

Doraba el arrebol del alba las colinas, yendo yo derecho al monasterio, la fachada de cuya iglesia atraía mi anhelo. Esta fachada, severa, pero poco significativa, se abre a una gran plaza tendida a toda luz y todo aire. Al entrar en el templo, me envolvió una impresión de solemne soledad y desnudez. La nave, muy noble, flanqueada por sus dos filas de columnas desnudas y blancas; todo ello algo escueto y algo robusto. Allá, en el fondo, un retablo deplorable, con una gran bola azul estrellada y de la que irradian rayos dorados. Las naves laterales semejan desfiladeros. Y me encontraba solo, y rodeado de majestad, como bajo el manto de la Historia.

Vagando fui a dar a la sala de los Reyes. Los de Portugal figuran en estatuas, a lo largo de sus paredes. En el centro, un papa y un obispo coronan a Alfonso Henriques, el fundador de la Monarquía, arrodillado entre ellos. Hay en la sala un gran calderón, que el inevitable guardián-cicerone, que acudió al oír resonar en la soledad pasos, me dijo haber sido tomado a los castellanos en Aljubarrota. Me asomé a su brocal; estaba vacío.

De esta sala pasé al claustro de Don Dionís, hoy en restauración. Hermoso recinto, nobilísimo y melancólico. El agua de la fuente canta la soledad de la Historia entre las piedras mudas de recuerdos, y un pájaro cruza el pedazo de cielo limpio, de caída de otoño, cantando ¿quién sabe a qué? Las piedras se miran en la triste verdura del recinto.

Y luego pasé a ver el otro claustro, más vivido, más casero, el llamado del Cardenal, donde hoy hay un cuartel de artillería. Todo el antiguo convento de monjes bernardos me lo enseñó un sencillo campesino con uniforme de soldado de artillería. El pobre mozo sólo veía allí el cuartel, sin saber nada de monjes. «Aquí hacemos el ejercicio, aquí es el picadero, aquí…», etc. En la puerta de lo que fue antaño biblioteca, decía aquello de los proverbios:viam sapientiae mostrabo, «te enseñaré el camino de la sabiduría». Y me la enseñó un recluta portugués, pero estaba vacía, y no era camino, sino sala. Quería luego enseñarme, ¡claro es!, las piezas, los cañones.

Me volví a la iglesia, ahora con el guardián. Mostrome el altar en que se representa la muerte de San Bernardo, escena algo teatral, que parece de un gran nacimiento de cartón, de esos de Navidad, pero no sin su efecto. Un fraile pétreo llora eternamente, llevándose el blanco manto a los ojos, no sé si la muerte de su santo padre San Bernardo o la trágica historia de Inés de Castro. Porque enfrente de este altar cierra una pobrísima verja de madera la capilla en que descansan por fin los restos de la infortunada amante de Don Pedro I.

Me llevó el guardián ante los túmulos de Don Pedro, de Inés y de sus hijos, y le pedí que se fuera dejándome solo. En mi vida olvidaré esta visita. En aquella severísima sala, entre la grave nobleza de la blanca piedra desnuda, a la luz apagada y difusa de una mañana de otoño, las brumas de la leyenda embozáronme el corazón. Una paz henchida de soledades parece acostarse en aquel eterno descansadero. Allí reposan para siempre los dos amantes, juguetes que fueron del hado trágico. Como aves agoreras veníanme a la memoria los alados versos de Camões al contemplar el túmulo de la

mísera e mesquinha

que depois de ser morta foi rainha.

Porque el puro Amor

que os corações humanos tanto abriga.

Os Lusíadas, canto III, 118-119.


quiere, áspero y tirano, bañar sus aras en sangre humana.

Descansan en dos pétreos túmulos Pedro el duro, el cruel, el justiciero, el loco tal vez, y la linda Inés, y descansan de tal modo que si se incorporaran daríanse las caras y podrían otra vez más beberse uno al otro el amor en los ojos.

Seis alados angelillos guardan y sostienen la yacente estatua de Inés, y otros seis, la de Don Pedro; a los pies de ella duerme uno de los tres perrillos que hubo allí en otro tiempo, y a los pies de él, un gran lebrel, símbolo de la fidelidad. La tumba de él sostiénenla leones; la de ella, leones también, pero con cabezas de monjes. En las tablas del sepulcro de Inés, la pasionaria, esclava del amor, escenas de la Pasión de Cristo, del que perdonaba a la que mucho pecó por haber amado mucho; en la tabla cabecera, la Crucifixión, y en la de los pies el Juicio Final, en cuyo cielo hay una mujer. Las tablas del sepulcro de Don Pedro nos enseñan el martirio de San Bartolomé. Él, Don Pedro, con cara plácida con cabello y barbas a la asiria, sostiene su dura espada sobre su pecho.

Y pesa allí el aire de tragedia.

Allí está lo que queda de aquel Don Pedro I de Portugal, un loco con intervalos lúcidos de justicia y economía, como de él dijo Herculano; aquel hombre, para quien fue una manía apasionada la justicia, y que hacía de verdugo por su mano. Él, el adúltero, odiaba con odio singular a los adúlteros. ¿Sería el remordimiento? Allí descansa de sus justicias, de sus nemródicas cacerías; allí descansa, sobre todo, de sus amores. Allí descansa el tirano plebeyo, a quien adoró su pueblo.

Cuando volvía en barcos de Almada a Lisboa, la plebe lisbonense salía a recibirle con danzas y trebejos. Desembarcaba e iba al frente de la turba, danzando al son de trompetas, como un rey David. Tales locuras apasionábanle tanto como su cargo de juez. Ciertas noches, en el palacio, perseguíale el insomnio; levantábase, llamaba a los trompeteros, mandaba encender antorchas, y helo por las calles, danzando y atronando todo con los berridos de las trompetas. Las gentes, que dormían, salían con espanto a las ventanas a ver lo que era. Era el rey. ¡Muy bien, muy bien! ¡Qué placer verle tan alegre!

Oliveira Martins. História de Portugal. libro II, capítulo III.


¿No recordáis la historia trágica de sus amores con Inés, que Camões, más que otro poeta, ha eternizado? Allá hacia 1340 fue la linda Inés de Castro, la gallega, a Portugal como dama de la infanta Constanza, la mujer de Pedro, el hijo de Alfonso VI. Y fue la «mujer fatal», que diría Camilo. El hado trágico les hizo enamorarse; aquel amorch’a null amato amar perdona, como dijo el poeta de La Divina Comedia. Tuvieron frutos de los trágicos amores; intrigas de Corte y de plebe hicieron que el rey Alfonso mandara matar a su nuera, pues viudo de Constanza, Pedro casó luego en secreto con Inés, que fue apuñalada en Coimbra.

As filhas do Mondego a morte escura

longo tempo chorando memoraram,

e, por memória eterna, em fonte pura

as lágrimas choradas transformaram,

o nome lhe puseram, que inda dura

dos amores de Inês, que ali passaram.

Vede que fresca fonte rega as flores,

que lágrimas são a água e o nome Amores.

Os Lusíadas, canto III, 135


Y cuando luego fue rey Pedro, cuenta la leyenda que mandó desenterrar a Inés y coronarla reina, y habiéndose apoderado de sus matadores, los torturó bárbaramente, viendo desde su palacio, mientras comía, en Santarém, cómo los quemaban. Y esto podéis leerlo en el viejo y encantador cronista Fernán Lopes, que nos lo cuenta todo homéricamente, con una tan animada sencillez, que es un encanto.

Nos lo cuenta todo menos lo de la exhumación y coronamiento, que parece ser leyenda tardía, pero muy bella. Y en el fondo, de una altísima verdad trascendente.

Esa pobre Inés, que reinó después de morir… Y ¡de morir por haber amado con amor de fruto, con amor de vida! ¡Qué reino y qué reina!... Reina, sí, reina en el mundo de las trágicas leyendas, consuelo de la tragedia de la vida; reina con Iseo, la de Tristán; reina con Francesca, la de Paolo; reina con Isabel, la de Diego.

Miguel de Unamuno. Por tierras de Portugal y de España.

De acuerdo con el texto,

en el interior del templo sobrecoge su gran ornamentación.

Texto 3A5

El cifrado de datos en la vida diaria de las personas

El cifrado es el proceso de codificación de datos, de modo que solo alguien con la clave puede leerlos o acceder a ellos.

07:46 – Vas a tu trabajo y el tren está lleno de gente, pero te las arreglas para tomar un asiento. Tomas un sorbo del café que compraste, con tu tarjeta, en el puesto del andén. Cuando usaste tu tarjeta de crédito, usaste tres puntos que involucran el cifrado: el chip de tu tarjeta, el lector de tarjetas y la transmisión de la información de la tarjeta para autorizar la compra.

16:39 – Al final de tu día de trabajo, miras hacia abajo en tu rastreador de ejercicio y ves que has caminado 8.000 pasos. ¡Buen trabajo! Casi hace que el almuerzo valga la pena. Debido a que existe una comunicación segura entre tu rastreador y su aplicación, sabes que tu información de salud se mantendrá a salvo de cualquier persona que piratee el Wi-Fi público gratuito que usas en la estación de tren. Usas tu pase de prepago para acceder a la estación de tren para regresar a casa. Te acuerdas de que hace unos meses te molestaste cuando la autoridad de tránsito actualizó su sistema de pases, pero el nuevo sistema usa criptografía para ayudar a garantizar que nadie pueda pasar su tarjeta como si fuera tuya.

18:00 – Vas a comprar la cena. Como no llevas efectivo, utilizas una aplicación de tu móvil para pagar. Cada vez que realizas un pago de esta manera, los datos de la transacción se protegen mediante cifrado.

Tan pronto como llegues a casa, enciendes tu televisor inteligente para ver tu serie favorita. Debido a que tu Wi-Fi está cifrada, tu vecino que presume saber mucho de cine nunca se enterará de tus gustos.


Internet: <tecnopymes.com.ar> (con adaptaciones).


De acuerdo con el texto 3A5, la codificación de datos

Texto 18A4

Isabel Allende: «Las sombras del fascismo, la violencia y la

injusticia no son inevitables, pero se repiten»


Cuando te gusta la literatura, abrir un nuevo libro provoca una emoción difícil de narrar. ¿Qué me contará esa obra? ¿Me emocionará? ¿Me aburrirá? ¿Acabaré recomendándosela a todo el mundo? ¿Qué cosas aprenderé? Pero cuando el libro que tienes entre manos es el nuevo de Isabel Allende, la cosa se pone muy seria. Porque es la escritora en lengua española más leída del mundo, y porque ha dejado claro que la buena literatura no está reñida con las emociones y, en el otro lado, la denuncia política y social. Tengo la ocasión de entrevistarla por su nuevo libro, El viento conoce mi nombre, en el que trata un tema más candente que nunca: la migración.


¿Crees que la sociedad tiene el corazón demasiado endurecido para no percibir el drama de la inmigración y la deportación infantil?


Es difícil entender y simpatizar con números abstractos. Nos dicen que hay millones de seres desplazados en el mundo, pero eso no significa nada si no conocemos a una de esa víctima, vemos su cara, escuchamos su historia, sabemos su nombre. Recién entonces la tragedia toma forma humana y podemos abrir el corazón.


¿Cómo describirías tu proceso de escritura? ¿Tienes alguna rutina o ritual al momento de sentarte a escribir?


Empiezo todos mis libros el 8 de enero, tengo un solo proyecto entre manos, escribo todos los días menos el domingo, normalmente 6-8 horas diarias con una breve interrupción para comer. Siempre me doy tiempo para hacer ejercicio y caminar a mis perros. Investigo, reviso, corrijo y edito hasta el cansancio.


Hay algún personaje en particular que te haya dejado una huella profunda o del que te sientas especialmente orgullosa?


Clara del Valle, en mi primera novela, porque fue inspirada en mi abuela clarividente y espiritista. No tuve que inventar a Clara, sólo tuve que recordar a mi abuela.


Tus novelas a menudo abordan temas sociales y políticos. ¿Crees que la literatura puede ser una herramienta para el cambio social?


Toda forma de arte nos acerca de forma personal a la experiencia humana, pero no pretendo que mis libros produzcan cambio social. La gente que me lee ya piensa como yo. Las ideas y los sentimientos están allí, yo sólo los pongo en palabras.


¿Cómo te enfrentas a los desafíos o bloqueos creativos? ¿Has padecido alguno en todos estos años?


Después de la muerte de mi hija escribí una memoria, Paula, que me salvó de una depresión profunda, pero pasé los tres años siguientes sin poder escribir. Un día recordé que tengo entrenamiento de periodista y si me dan un tema y tiempo para investigar, puedo escribir sobre casi cualquier cosa. Escribí un libro que no es ficción sobre la gula y la lujuria. Aprendí que si estoy bloqueada con la ficción, puedo recurrir a otros géneros.


¿Tienes algún proyecto literario en mente para el futuro cercano?


Siempre estoy escribiendo o investigando para un libro. Ahora estoy en la mitad del primer borrador de otra novela, pero nunca hablo de un proyecto que no he terminado.


Internet: <www.elle.com> (con adaptaciones).






Actualmente, de acuerdo con el texto 18A4, Isabel Allende

O texto seguinte servirá de base para responder às questões de 1 a 9.

Por qué los noctámbulos tienen más riesgo de morir antes: es el alcohol y el tabaco, no los hábitos de sueño

Un nuevo estudio descarta una relación directa entre la nocturnidad y una mayor mortalidad, pero encuentra que quienes se acuestan y levantan más tarde tienen más probabilidad de ser fumadores y bebedores

"Los seres humanos somos animales diurnos", como explica María Ángeles Bonmatí, investigadora postdoctotal de CIBER (Instituto de Salud Carlos III) y autora del libro Que nada te quite el sueño (Crítica). Es decir, estamos preparados fisiológicamente para tener actividad durante el día y para descansar durante la noche. Sin embargo, dentro de ese patrón general, añade Bonmatí, "las personas se pueden clasificar en distintos cronotipos" en función de sus relojes internos, condicionados por sus ritmos circadianos. Simplificando, se puede hablar de personas con cronotipo vespertino y personas con cronotipo matutino.

Comparte esta opinión María Ángeles Bonmatí, que apunta que, aunque el cronotipo vespertino ya se había asociado a una mayor probabilidad de presentar factores de riesgo cardiovascular (como la obesidad o el consumo de tabaco), la realidad es que los estudios al respecto "mostraban un incremento en la mortalidad con el cronotipo vespertino, independientemente de estos factores asociados".

El País (modificado)

A partir das interpretações do texto, preencha os parênteses com V (verdadeiro) ou F (falso):

(__)Os sonâmbulos têm menos risco de morrer.

(__)Todos os fumantes acordam e dormem tarde.

(__)Os seres humanos são animais diurnos.

Após análise, assinale a alternativa que apresenta a sequência correta dos itens acima, de cima para baixo:

Leia o seguinte texto:
Utilizamos el estilo indirecto cuándo necesitamos trasmitir palabras dichas anteriormente por otra persona. La frase “Me tomo un café” está en estilo directo y su correspondencia en el estilo indirecto es “Había dicho que se tomaba un café”.
Com base em seus conhecimentos sobre estilo directo e estilo indirecto em espanhol, assinale a alternativa correta:
EL LADO POSITIVO DE LA PARÁLISIS POR EL VOLCÁN: OCIO FORZOSO

Muchos pasajeros han optado por bajar el ritmo y disfrutar los días que están varados
The New York Times / LA NACIÓN [Traducción de Jaime Arrambide]

20 de abril de 2010

LONDRES - No hay nada mejor que una gigantesca nube de ceniza volcánica que obliga a cancelar los vuelos en toda
Europa para convertir este mundo vertiginoso y globalizado en un lugar más íntimo, pausado y acogedor.
Por supuesto que entre los cientos de miles de viajeros que esta semana se vieron obligados a permanecer lejos de sus
familias y sus hogares cundieron el estrés y la ansiedad. Estamos acostumbrados a poder ir a donde queramos y conseguir lo que
queramos cuando queramos, gracias a la fenomenal red de transporte mundial. Sin ella, en más de un sentido, estamos perdidos.
Pero como al fin y al cabo no había a quién culpar de la actual contingencia y había muy poco que se pudiera hacer para
solucionarla, muchos viajeros que se encuentran en esta ciudad han descubierto que este ocio forzoso es como un respiro de las
presiones y el vértigo de la vida en el siglo XXI.
No se oía, obviamente, el rugir del motor de los aviones en el cielo. Pero hay más: debido a que desde hace cuatro días
Londres vive un fantástico clima primaveral, ésta ha sido una oportunidad para caminar sin andar a las corridas, un ritmo de vida
que no se experimentaba desde hacía 25 años. (Expongo mi caso personal: volé a Londres para lo que sería apenas una escala
nocturna, el miércoles por la noche, y aquí estoy desde entonces.) Birgit Wittenstein, una cardióloga pediatra de Kiel, Alemania,
vino a Londres para asistir a una importante conferencia y debería haber vuelto a casa el jueves, el primer día en que los vuelos
fueron cancelados. El viernes, estaba en pánico. "Pensé: tengo que salir de acá y volver a casa", dijo, y explicó que su hijo cumplió
6 años el sábado. Entonces, sucedió algo casi mágico. "Tardé 24 horas en tomar conciencia y decirme: «Bueno, tengo un poco de
tiempo libre para hacer compras y leer» por primera vez en seis años", afirmó Wittenstein mientras pasaba las páginas de una
novela de Salman Rushdie y se tomaba un café en el soleado domingo londinense. Wittenstein aprovechó los últimos dos días
para encontrarse con viejos amigos, ver un espectáculo, hacer sobremesa después del desayuno y realizar largas caminatas por
Hyde Park. Incluso se compró una cámara para tomar fotos, algo que no había hecho en dos años de viajes de trabajo. Hoy
espera volver a Alemania en tren, ya que logró comprar un pasaje. [.]

(http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1255745)

Según el texto, se puede afirmar que:
El fragmento que va a leer a continuación trata sobre la representación de actores sociales en imágenes de libros de español.
“Sobre os papéis sociais desempenhados por atores sociais de cada raça, os resultados foram os seguintes:
– Pessoas negras são representadas como: praticando esportes, alunos, mãe e filho, tia, em centro de acolhimento, em situação de miséria, família, africanos em festa, grafiteiro, imagem só do rosto.
– Pessoas asiáticas são representadas como: aluno, em família, mãe, artista de teatro, no telefone.
– Pessoas brancas são representadas como: estudante, professora, em família, empresário, palhaço, policial, arquiteto, recepcionista, cozinheiro, escritora, pintor, jornalista, contadora, tradutor, engenheiro, desenhista, nadador, ginasta, tenista, garçom, artista, câmera man, farmacêutico, atendente, juiz, eleitor, médica.
Mais uma vez os papéis sociais atribuídos a representantes de cada raça se assemelham entre as coleções. As pessoas negras são representadas em núcleos familiares, o que ainda não havia aparecido nas análises das coleções anteriores. Entretanto, nota-se mais uma vez uma prevalência de representações estereotipadas: pessoas negras praticando esportes, em centro de acolhimento, em situação de miséria, africanos em festa, grafiteiro. Além disso, as imagens que não permitem identificar o papel social das pessoas representadas ainda persistem (imagem só do rosto). O mesmo se nota para a representação de pessoas asiáticas: também são representadas em núcleos familiares e também continuam a ser representadas como aluno. Assim como nas demais coleções analisadas, as pessoas brancas são representadas desempenhando uma série de papéis sociais, a maioria deles socialmente valorizados.”
FERREIRA, Carolina P. Representações de atores sociais em imagens de livros didáticos de espanhol: um olhar crítico para questões raciais. Campinas, nº 60.3: 881-901, set/dez. 2021.
Tras leer el fragmento, señale (V) para la afirmación verdadera y (F) para la falsa.
( ) Los libros analizados por la autora se parecen en lo que dice respecto a la representación de las razas. ( ) Las personas negras según la investigadora se representan de forma esteriotipada. ( ) Las personas blancas ocupan papeles sociales menos valorados.
Las afirmativas son respectivamente:

La lectura silenciosa, conocida también como lectura mental, se refiere a la percepción silenciosa de un texto escrito para entender su contenido. Recordemos, con Daniel Cassany, Marta Luna y Gloria Sanz (2000) que existen cuatro tipos de lectura silenciosa: lectura extensiva, lectura intensiva, lectura rápida y superficial, lectura involuntaria.

ARLANDIS, S.; RODRÍGUEZ, J.M. Análisis de una propuesta didáctica para trabajar la poesía en un aula de Primaria: […], in álabe. Revista de la Red de Univ. Lectoras, 24, 2021. p. 4-5. http://revistaalabe.com/index/alabe/article/view/672/393

Con relación a los cuatro tipos de lectura silenciosa, relacione las columnas 1 y 2:

Columna 1

1. Lectura extensiva

2. Lectura intensiva

3. Lectura rápida y superficial

4. Lectura involuntaria

Columna 2

( ) Es aquella que busca obtener información de un texto, pero de un modo más rápido y selectivo.

( ) Es aquella que, de manera instintiva y automática, realizamos en nuestra vida cotidiana.

( ) Es aquella cuyo objetivo es el de obtener información de un texto.

( ) Es aquella que realizamos por placer o por interés.

Señale la alternativa correcta, que presenta la respuesta apropiada en la relación de las columnas 1 y 2:

El fenómeno de la transferencia se describe como la influencia directa o indirecta de la lengua materna en la producción oral o escrita de un aprendiente de segundas lenguas de forma positiva o negativa. Esta influencia es un tipo de estrategia a la que recurre el aprendiente para solucionar obstáculos en situaciones comunicativas en las cuales hay una similitud entre la LM y L2 o para suplir un vacío de información lingüística de la L2. No obstante, la producción también puede verse afectada por otras condiciones externas como la transferencia de la instrucción, del ambiente de aprendizaje, de las estrategias de comunicación o de aprendizaje en la L2 (SELINKER, 1972).

GÓMEZ, J.E.; CABRERA, A.F. Errores de transferencia en comunidades de aprendizaje en línea por aprendientes […], in Trabalhos Ling. Aplic., n. 57.2, 2018. p. 624. https://periodicos.sbu.unicamp.br/ojs/ index.php/tla/article/view/8650123/18333

Con relación a la transferencia, señale la alternativa correcta:

Ojalá

Silvio Rodríguez

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan

Para que no las puedas convertir en cristal

Ojalá que la lluvia deje de ser el milagro que baja por tu cuerpo

Ojalá que la luna pueda salir sin ti

Ojalá que la tierra no te bese los pasos

Disponível em: <www.musica.com/letras.asp?letra=844852>. Acesso em: 18 abr. 2017.

No fragmento da canção, o presente do subjuntivo é utilizado para expressar

Sobre a ortografia da língua espanhola é correto afirmar que

En los mandatos siguientes observe lo que está en la columna de la derecha, con relación a la columna de la izquierda:

I. No entren ni salgan después del toque de silbato. Dar instrucciones.

II. Dámelo. No me lo des. Forma negativa

III. Firme aquí. No firme. Tú.

IV. Báñate ya. No te bañes. Imperativo negativo con pronombre reflexivo.

V. Di la verdad. No me la digas. Usted.

Solamente está correcta:

Lea el texto:
¿Cuál es la influencia de la comunicación en los flujos migratorios? Denise Cogo, doctora en comunicación, analiza la relación entre las tecnologías digitales y las migraciones en el mundo. Para la especialista, la mayor parte de las representaciones y experiencias que conocemos sobre los inmigrantes provienen de los medios de comunicación. “Los medios de comunicación son mediadores de relaciones”, explica. El inmigrante no es sólo un sujeto económico, sino, explica Cogo, un sujeto sociocultural. Por lo tanto, la comunicación integra la trayectoria de las migraciones dentro de un proceso histórico. “Desde la planificación y estudio de políticas migratorias para el país de destino hasta el contacto con amigos y familiares, el encuentro de los flujos migratorios con las tecnologías digitales trae nuevas perspectivas a los sujetos. También abre la posibilidad de que, con un teléfono móvil en la mano, los propios inmigrantes puedan contar sus historias, construyendo nuevos caminos”, analiza.
Fuente: Disponible en: http://operamundi.uol.com.br. (con adaptación).
Al traer las nuevas perspectivas desencadenadas por los sujetos al escribir sus relatos, el texto presenta una mirada positiva sobre la presencia de:
Gil, Vall Llovera y Feliu, (2010) refieren a los usos de las TIC centrados en la relación que tiene que ver más con lo colectivo que con lo informacional. Su planteo es que las tecnologías son integradas para estar en relación con otros sujetos. Urresti (2000) refiere a los usos TIC de los jóvenes como “consumidores y exploradores” que otorgan un rol activo en el uso al sujeto que acciona con tecnologías. Estas cuestiones resaltadas por los mencionados autores dejan de lado aquellos planteos algo simplistas que afloraron hace unos años y que sólo daban cuenta, en el análisis, de las competencias informacionales como posibilitadoras de la comunicación de jóvenes con las tecnologías, descartando el componente vincular, emocional y el interés de estar en relación con sus pares.

Odetti, V.; Casablancas, S.; Berlin, B. Nuevas tendencias de participación y comunicación en las Escuelas 2.0. Apuntes teóricos y metodológicos del inicio de la investigación. Cuadernos de Educación.Año XV – Nº 15 – diciembre 2017. p. 236. https://revistas.unc.edu.ar/index.php/Cuadernos/article/view/19077/18988


De acuerdo con el texto, señale la alternativa correcta:
Conviene subrayar la importancia de corregir los errores producidos por los alumnos en la expresión escrita […]. Por un lado, la corrección permite al docente verificar el método didáctico que adopta en clase y lo ajusta según las necesidades de sus aprendices. Por otro lado, la corrección ayuda al alumno a desarrollar la capacidad de ser mucho más autónomo y le orienta hacia la autocorrección, que consideramos como un requisito fundamental e imprescindible para la adquisición de una lengua extranjera. Además, la corrección identifica los puntos débiles en la lengua que el alumno tiene que mejorar, evita la fosilización de las formas incorrectas que comete y le deja superar su propia inseguridad y ansiedad.


Bensaada Guenaoui, Amaría (2017): «La corrección de la expresión escrita: aspectos cognitivos y afectivos». En Actas del 3 CongresoInternacional SICELE. Investigación e innovación en ELE. Evaluación yvariedad lingüística del español. <http://cvc.cervantes.es/ensenanza/ biblioteca_ele/sicele/018_bensaada.htm>


En lo que se refiere a la corrección de errores, señale la alternativa correcta:

Para entender un mensaje oral hay primero que querer escuchar, hay que hacer una audición atenta poniendo énfasis de nuestra parte. Si el alumno no encuentra atractivo el tema en cuestión no llevará a cabo la escucha activando todos los recursos que tiene para ella. Han de buscarse entonces temas atractivos que el discente quiera escuchar. Asuntos sugestivos sobre los que quiera saber más. Juan Carlos Casal Núñez afirma que “es necesario otorgar un rol y un propósito al estudiante antes de comenzar la actividad de comprensión oral porque estos factores condicionan la manera en que el oyente desarrolla los procesos de comprensión oral y su actuación”.


RAMOS, Eva Álvarez. Didáctica de la comprensión auditiva: recursos y estrategias, in LI Congreso Cervantes y la universalización de la lengua y la cultura españolas (Palencia, 2016). María Pilar Celma Valero, Susana Heikel y Carmen Morán Rodríguez (ed.). Palencia, 2016. p. 89. https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/ aepe/congreso_51.htm

Con relación a la comprensión auditiva, señale la alternativa correcta:
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