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El Texto I que se ofrece a continuación servirá para contestar a la cuestión
Un lazarillo robot para ciegos
Una startup del estado brasileño de Espírito Santo realizó una prueba piloto de una máquina autónoma para ayudar a los discapacitados visuales a movilizarse en espacios cerrados
Un robot de unos 4 kilogramos de peso, 40 centímetros de altura y con la forma de una maleta pequeña, con asa retráctil y rueditas, podrá verse en los próximos meses acompañando a personas con discapacidad visual en centros comerciales, tiendas y aeropuertos de Espírito Santo, Río de Janeiro y São Paulo, en Brasil. Se trata de Lysa, un lazarillo robótico que la startup Vixsystem viene desarrollando desde 2014 y que a finales de 2021 salió al mercado para su uso en ambientes interiores.
El robot Lysa, que está equipado con un software específico, una aplicación para teléfonos móviles, recursos de inteligencia artificial, una red de sensores, cámara y el sistema láser Lidar (detección de luz y medición de distancias), realiza un mapeo del lugar, traza una ruta hasta el destino y guía al usuario hasta el sitio deseado. Durante el desplazamiento, emite indicaciones acústicas y de locomoción.
“Detecta los posibles objetos ubicados delante y encima del usuario, eludiéndolos e indicando si hay una persona o un grupo de ellas en el camino. En concreto, proporciona orientaciones precisas y es mucho más inteligente que un bastón”, dice Neide Sellin, licenciada en ciencias de la computación y directora ejecutiva de la startup. Sellin se refiere a los bastones inteligentes que ya existen en el mercado e identifican obstáculos no solo en el suelo, sino también a la altura de la cabeza, tales como las ramas de los árboles y macetas colgantes, culpables de muchos accidentes que sufren las personas ciegas.
“Para este mes [marzo] tenemos pedidos de entrega de 20 unidades”, comenta Sellin. “De esas 20 unidades, algunas han sido efectivamente vendidas y otras se las estamos dejando al cliente para que las pruebe. Como es un proyecto nuevo, las empresas primero quieren probarlo y analizar su necesidad para luego formalizar su compra”. Cada robot cuesta 15.000 reales.
Para el año que viene, la startup espera tener a punto una nueva versión equipada con GPS para su uso en ambientes exteriores, en la vía pública. “Para desplazarse por la calle aún debemos resolver algunos problemas. El mayor reto se presenta cuando no hay aceras”. La emprendedora cuenta con el apoyo de la FAPESP desde 2021, en el marco del Programa de Investigación Innovadora en Pequeñas Empresas (Pipe), para trabajar en la versión del robot para espacios exteriores.
La empresa fue seleccionada en un llamado a la presentación de propuestas de investigación estratégica en internet lanzado por la Fundación, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI), el Ministerio de Comunicación (MCom) y el Comité Gestor de Internet en Brasil (CGI.br). Vixsystem fue la primera empresa emergente fuera de São Paulo con un proyecto aprobado en el marco del programa Pipe. En la propuesta conjunta del MCTI, el MCom y el CGI.br, la FAPESP puede contemplar ayudas a proyectos fuera de São Paulo.
Un prototipo artesanal
La empresaria relata que la idea de desarrollar un robot lazarillo nació en 2011, cuando impartía clases de robótica en la enseñanza media en una escuela pública de Serra, un municipio del Área Metropolitana de Vitória, la capital del estado de Espírito Santo. “Luego de investigar y comprobar que se trataba de una demanda importante, con mis alumnos construimos un prototipo, utilizando algunas piezas de otros robots. Hicimos pruebas y convoqué a 20 personas con discapacidad visual para que nos dieran su opinión”, recuerda. “Y ahí mismo querían comprarlo aunque fuera un aparato muy artesanal. Aquello llamó mucho mi atención sobre la necesidad y la importancia de desarrollar un producto como ese. No he podido obtenerlo tan rápido como hubiera querido, pero lo hice”.
El impulso inicial para el diseño del prototipo surgió de un proyecto aprobado por el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) de Brasil en 2014. La ayuda de esa institución permitió la contratación de dos investigadores con maestría –un ingeniero electrónico y otro de la computación– para dar continuidad al proyecto. “Se fabricaron varios prototipos y se efectuaron diversas validaciones. Todo el concepto del Lysa lo elaboré con la ayuda de más de 200 personas con discapacidad visual que nos dieron sus opiniones.
En 2017, tras participar en la versión brasileña del programa de televisión Shark Tank, un reality show de emprendimientos, la empresaria ganó 200.000 reales y visibilidad para buscar otras fuentes de financiación. La empresa también contó con la ayuda de la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep) de Brasil y de la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica y la Innovación de Espírito Santo (Fapes).
Para el abogado Marcelo Panico, del área de relaciones institucionales de la Fundación Dorina Nowill para Ciegos, en São Paulo, la idea de un guía robot es prometedora, pero al tratarse de una tecnología novedosa se la debe evaluar minuciosamente. Y reflexiona que, más allá del tema del costo del robot, también deben evaluarse las ventajas y desventajas de la nueva tecnología desde un punto de vista social. “Hoy en día, los perros guía tienen el respeto de la sociedad y su presencia en distintos ambientes está garantizada por la ley. Además, el perro se convierte en un compañero de la persona con deficiencia visual e incluso le es de ayuda para su autoestima”.
Sin embargo, Panico advierte que en Brasil hay pocos lazarillos en actividad. Se estima que en el país hay solamente 200 de estos animales para un universo de aproximadamente 6,5 millones de personas con discapacidad visual. Los perros guías, según el abogado, suelen ser entrenados en el exterior a un costo de 10.000 dólares, y el tiempo de espera para obtener uno puede demorar hasta dos años. Los costos de entrenamiento suelen correr a cargo de instituciones y proyectos asociados.
https://revistapesquisa.fapesp.br/ Edição abril de 2022.
En el texto, la expresión "acostumbran a ser" (l.2) puede ser correctamente substituida por
¿Qué es el aprendizaje invertido?
El aprendizaje invertido (conocido por el nombre de flipped learning, en inglés) es un método de aprendizaje semi presencial que consiste en dictar las lecciones fuera del salón de clase, por ejemplo a través de la modalidad a distancia, y utilizar las clases presenciales para practicar y aplicar esos nuevos conceptos, a través de actividades prácticas o debates.
El cometido de esta propuesta es esencialmente asegurarse de que los alumnos hayan comprendido verdaderamente lo que se les ha enseñado, sacar el máximo provecho del tiempo limitado que estos comparten junto a los profesores, y sobre todo, involucrarlos activamente en el proceso de aprendizaje y favorecer el pensamiento crítico.
Para que logres comprenderlo con mayor facilidad, a continuación enumeramos las cuatro claves del aprendizaje invertido:
1- Ofrece ambientes flexibles, es decir, permite a los estudiantes elegir dónde y cuándo aprender. 2- Propone un cambio en la cultura del aprendizaje.
3- Selecciona los contenidos y los métodos a utilizar de forma intencional.
4- Requiere docentes cualificados, observadores y comunicativos.
Cabe destacar que si bien este novedoso modelo posee numerosas virtudes, su implementación también supone desafíos: demanda un gran esfuerzo y dedicación por parte de los profesores y los alumnos, exige atender la brecha digital y requiere investigación para definir cómo maximizar su potencial. Asimismo, los docentes deben prepararse para responder a las reacciones de aquellos estudiantes influenciados por la herencia de la educación tradicional, quienes podrían emitir opiniones poco favorables, por ejemplo “¿Por qué estoy pagando tanto para aprender por mi cuenta?” o “El profesor no enseña, solo espera que hagas todo tú mismo”.
Otros desafíos que presenta la educación invertida, sobre todo para los docentes, es que exige habilidades como la creación de videos atractivos y que motiven al estudiante. Por otra parte, según publica el sitio Teach Hub, algunos docentes comentaron que en ciertos casos es más sencillo explicar las cosas estando cara a cara, y que en el modelo tradicional solo basta con observar a los alumnos para tener cierto feedback; mientras que en la etapa de consumo del video esto último no es posible
Lea el siguiente texto y responda lo que se pregunta.
Manifiesto (Hablo por mi diferencia)
No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
El escritor y activista chileno, Pedro Lemebel, en un fragmento de su manifiesto, desarrolla como crítica principal:
(Pedro Lemebel)
LEMEBEL, Pedro.Loco Afán: crónicas de sidario, Santiago: Lom Ediciones, 1997, p. 83-90. (N. del E.) El escritor y activista chileno, Pedro Lemebel, en un fragmentode su manifiesto, desarrolla como crítica principal
El escritor y activista chileno, Pedro Lemebel, en un fragmento de su manifiesto, desarrolla como crítica principal:
En el fragmento do texto del escritor chileno Poli Délano: "Querida madre: hace días que estaba por escribirte, pero el maestro Bradley me tiene sometido a un intenso plan de lectura. Con decirte que ya me he zampado casi todo Dostoievski; qué bárbaro escritor [...]", la palabra destacada transmite una sensación de:
Extracto de: La broma de una mantis religiosa. Poli Délano. Santiago de Chile: Ceibo, 2016: 26. Disponible en: https://polidelano.cl/pdf/la-broma-de-una-mantis.pdf. Acceso: 3 dic 2024.
Palabras sin eco
Por Andrés Ricciardulli
Número Cero, del italiano Umberto Eco, reflexiona con ironía sobre el nuevo rol de la prensa en su país, al tiempo que plantea un final alternativo para la muerte de Mussolini
Europa es hoy el lugar del mundo donde se observa con mayor claridad el desconcierto general ante los tiempos que corren, la incertidumbre global sobre el futuro inmediato. La corrupción generalizada a todos los niveles, el caos social, la inmigración, el terrorismo, los neonazis y la crisis financiera están haciendo mella en la cuna de occidente.
La intelectualidad del viejo continente no es ajena a este descalabro, a este fin de las ideologías y de lo razonable, a esta suerte de fatiga milenaria que tiene desahuciados a todos los países europeos, que no saben hoy ya para dónde tirar.
Ante los miles de problemas, gran parte de los escritores europeos se dedican a escribir libros absurdos y repetitivos sobre cuestiones ya perimidas.
Este comportamiento necio quizá se debe a que el descreimiento ha llegado a todas partes. Cuando un libro tan revelador como el del periodista Glenn Greenwald Snowden, sin un lugar donde esconderse no cambia nada y es solo una picadura de mosquito en el lomo curtido del elefante, cualquier aporte posterior parece irrelevante.
No obstante, los autores europeos perseveran en escribir sobre lo inocuo. Uno de sus temas favoritos es la caída vertiginosa del nivel de la prensa, que los obsesiona y a la que achacan todos los males. En su por momentos muy buen libro, Lionel Asbo. El estado de Inglaterra, el inglés Martin Amis se despachaba a gusto contra los medios de comunicación de la isla. Con Número Cero, Umberto Eco, hace otro tanto con la prensa italiana, solo que al estar ambientada la novela en 1992, en la era previa a internet, el contenido y el mensaje son más intrascendentes.
El diario que no sale
La recién editada novela cuenta, con una prosa directa y sin metáforas de ningún tipo, la puesta, ya que está pensado para funcionar como un arma en las manos extorsionadoras del Commendatore, un personaje que nunca sale a la luz, ya que simplemente pone el dinero y por ende tiene el poder.
Seis periodistas, incluyendo al protagonista, Colonna, que además debe escribir un libro sobre el proceso de creación del diario, se ponen a la tarea de darle vida a un medio que está pensado como un arma.
Y es allí, al comienzo, donde está lo mejor de libro. Eco, haciendo gala de buen humor, describe los pormenores rocambolescos de un proyecto que, además de crear una bomba política destinada a ser usada si es necesario, incluye el armado de las típicas secciones de cualquier diario. Por eso hay un capítulo para los horóscopos, otro para las necrológicas, uno sobre los trucos a la hora de hacer un desmentido y el más gracioso, que refiere al gusto del público a la hora de leer una página de cultura.
Pero luego el libro se viene abajo. Se quiebra cuando Eco plantea un amor improbable, que ocupa mucho espacio y que no llega a ningún lado. Y termina de hacerse ilegible cuando el periodista Braggadocio comienza a esbozar una teoría increíble sobre la muerte de Benito Mussolini.
Esa historia que incluye a los partisanos, la CIA, el Vaticano, Argentina como probable refugio del Duce y un sinfín de especulaciones más, se alarga durante muchas más páginas de las necesarias. Puede entretener al lector que conozca al detalle la historia italiana, pero, para el que no, resulta una digresión interminable de escaso valor.
"Estoy de acuerdo con Hegel cuando dice que la lectura del periódico es la oración matinal del hombre moderno. Pero yo, cada vez más, leo solo los titulares", confesó el autor en una entrevista.
A los 83 años, Umberto Eco se ha ganado el derecho a presentar el libro que quiera. Pero no deja de ser doloroso leer Número Cero. Al hombre, al parecer, se le ha olvidado ya definitivamente el nombre de la rosa.
(Disponível em: http://www.elobservador.com.uy/palabras-eco-n654843)
Observa las afirmaciones sobre el texto 01
I - Glenn Greenwald Snowden es un ejemplo de libro que es distinto de los demás que son escritos hoy.
II - El Commendatore es el personaje principal de la obra de Umberto Eco y es un personaje que nunca sale a la luz.
III - En el libro “Número Cero” tenemos cinco periodistas, además del protagonista, que se ponen a la tarea de dar vida a un periódico que está pensado como un arma.
IV - Lo mejor libro de Umberto Eco según el autor del texto I es “el nombre de la rosa”.
V – El libro “Número Cero” pone en marcha la historia de un periódico que tiene como objetivo no
llegar a publicarse nunca, con una mezcla de detalles de la historia de la Argentina.
Texto I
Alcobaça
Llegué desde Lisboa a la estación de Valado, ya de noche, y de Valado a Alcobaça me llevó un desvencijado cochecillo. Distraje el frío y la soledad imaginándome lo que sería aquel camino envuelto entonces en tinieblas: ¿por dónde vamos?
Y fue en un hermoso amanecer de fines de noviembre, en verdadero veranillo de San Martín, cuando salí a ver el histórico monasterio de Alcobaça, cenobio de bernardos en un tiempo.
Doraba el arrebol del alba las colinas, yendo yo derecho al monasterio, la fachada de cuya iglesia atraía mi anhelo. Esta fachada, severa, pero poco significativa, se abre a una gran plaza tendida a toda luz y todo aire. Al entrar en el templo, me envolvió una impresión de solemne soledad y desnudez. La nave, muy noble, flanqueada por sus dos filas de columnas desnudas y blancas; todo ello algo escueto y algo robusto. Allá, en el fondo, un retablo deplorable, con una gran bola azul estrellada y de la que irradian rayos dorados. Las naves laterales semejan desfiladeros. Y me encontraba solo, y rodeado de majestad, como bajo el manto de la Historia.
Vagando fui a dar a la sala de los Reyes. Los de Portugal figuran en estatuas, a lo largo de sus paredes. En el centro, un papa y un obispo coronan a Alfonso Henriques, el fundador de la Monarquía, arrodillado entre ellos. Hay en la sala un gran calderón, que el inevitable guardián-cicerone, que acudió al oír resonar en la soledad pasos, me dijo haber sido tomado a los castellanos en Aljubarrota. Me asomé a su brocal; estaba vacío.
De esta sala pasé al claustro de Don Dionís, hoy en restauración. Hermoso recinto, nobilísimo y melancólico. El agua de la fuente canta la soledad de la Historia entre las piedras mudas de recuerdos, y un pájaro cruza el pedazo de cielo limpio, de caída de otoño, cantando ¿quién sabe a qué? Las piedras se miran en la triste verdura del recinto.
Y luego pasé a ver el otro claustro, más vivido, más casero, el llamado del Cardenal, donde hoy hay un cuartel de artillería. Todo el antiguo convento de monjes bernardos me lo enseñó un sencillo campesino con uniforme de soldado de artillería. El pobre mozo sólo veía allí el cuartel, sin saber nada de monjes. «Aquí hacemos el ejercicio, aquí es el picadero, aquí…», etc. En la puerta de lo que fue antaño biblioteca, decía aquello de los proverbios:viam sapientiae mostrabo, «te enseñaré el camino de la sabiduría». Y me la enseñó un recluta portugués, pero estaba vacía, y no era camino, sino sala. Quería luego enseñarme, ¡claro es!, las piezas, los cañones.
Me volví a la iglesia, ahora con el guardián. Mostrome el altar en que se representa la muerte de San Bernardo, escena algo teatral, que parece de un gran nacimiento de cartón, de esos de Navidad, pero no sin su efecto. Un fraile pétreo llora eternamente, llevándose el blanco manto a los ojos, no sé si la muerte de su santo padre San Bernardo o la trágica historia de Inés de Castro. Porque enfrente de este altar cierra una pobrísima verja de madera la capilla en que descansan por fin los restos de la infortunada amante de Don Pedro I.
Me llevó el guardián ante los túmulos de Don Pedro, de Inés y de sus hijos, y le pedí que se fuera dejándome solo. En mi vida olvidaré esta visita. En aquella severísima sala, entre la grave nobleza de la blanca piedra desnuda, a la luz apagada y difusa de una mañana de otoño, las brumas de la leyenda embozáronme el corazón. Una paz henchida de soledades parece acostarse en aquel eterno descansadero. Allí reposan para siempre los dos amantes, juguetes que fueron del hado trágico. Como aves agoreras veníanme a la memoria los alados versos de Camões al contemplar el túmulo de la
mísera e mesquinha
que depois de ser morta foi rainha.
Porque el puro Amor
que os corações humanos tanto abriga.
Os Lusíadas, canto III, 118-119.
quiere, áspero y tirano, bañar sus aras en sangre humana.
Descansan en dos pétreos túmulos Pedro el duro, el cruel, el justiciero, el loco tal vez, y la linda Inés, y descansan de tal modo que si se incorporaran daríanse las caras y podrían otra vez más beberse uno al otro el amor en los ojos.
Seis alados angelillos guardan y sostienen la yacente estatua de Inés, y otros seis, la de Don Pedro; a los pies de ella duerme uno de los tres perrillos que hubo allí en otro tiempo, y a los pies de él, un gran lebrel, símbolo de la fidelidad. La tumba de él sostiénenla leones; la de ella, leones también, pero con cabezas de monjes. En las tablas del sepulcro de Inés, la pasionaria, esclava del amor, escenas de la Pasión de Cristo, del que perdonaba a la que mucho pecó por haber amado mucho; en la tabla cabecera, la Crucifixión, y en la de los pies el Juicio Final, en cuyo cielo hay una mujer. Las tablas del sepulcro de Don Pedro nos enseñan el martirio de San Bartolomé. Él, Don Pedro, con cara plácida con cabello y barbas a la asiria, sostiene su dura espada sobre su pecho.
Y pesa allí el aire de tragedia.
Allí está lo que queda de aquel Don Pedro I de Portugal, un loco con intervalos lúcidos de justicia y economía, como de él dijo Herculano; aquel hombre, para quien fue una manía apasionada la justicia, y que hacía de verdugo por su mano. Él, el adúltero, odiaba con odio singular a los adúlteros. ¿Sería el remordimiento? Allí descansa de sus justicias, de sus nemródicas cacerías; allí descansa, sobre todo, de sus amores. Allí descansa el tirano plebeyo, a quien adoró su pueblo.
Cuando volvía en barcos de Almada a Lisboa, la plebe lisbonense salía a recibirle con danzas y trebejos. Desembarcaba e iba al frente de la turba, danzando al son de trompetas, como un rey David. Tales locuras apasionábanle tanto como su cargo de juez. Ciertas noches, en el palacio, perseguíale el insomnio; levantábase, llamaba a los trompeteros, mandaba encender antorchas, y helo por las calles, danzando y atronando todo con los berridos de las trompetas. Las gentes, que dormían, salían con espanto a las ventanas a ver lo que era. Era el rey. ¡Muy bien, muy bien! ¡Qué placer verle tan alegre!
Oliveira Martins. História de Portugal. libro II, capítulo III.
¿No recordáis la historia trágica de sus amores con Inés, que Camões, más que otro poeta, ha eternizado? Allá hacia 1340 fue la linda Inés de Castro, la gallega, a Portugal como dama de la infanta Constanza, la mujer de Pedro, el hijo de Alfonso VI. Y fue la «mujer fatal», que diría Camilo. El hado trágico les hizo enamorarse; aquel amorch’a null amato amar perdona, como dijo el poeta de La Divina Comedia. Tuvieron frutos de los trágicos amores; intrigas de Corte y de plebe hicieron que el rey Alfonso mandara matar a su nuera, pues viudo de Constanza, Pedro casó luego en secreto con Inés, que fue apuñalada en Coimbra.
As filhas do Mondego a morte escura
longo tempo chorando memoraram,
e, por memória eterna, em fonte pura
as lágrimas choradas transformaram,
o nome lhe puseram, que inda dura
dos amores de Inês, que ali passaram.
Vede que fresca fonte rega as flores,
que lágrimas são a água e o nome Amores.
Os Lusíadas, canto III, 135
Y cuando luego fue rey Pedro, cuenta la leyenda que mandó desenterrar a Inés y coronarla reina, y habiéndose apoderado de sus matadores, los torturó bárbaramente, viendo desde su palacio, mientras comía, en Santarém, cómo los quemaban. Y esto podéis leerlo en el viejo y encantador cronista Fernán Lopes, que nos lo cuenta todo homéricamente, con una tan animada sencillez, que es un encanto.
Nos lo cuenta todo menos lo de la exhumación y coronamiento, que parece ser leyenda tardía, pero muy bella. Y en el fondo, de una altísima verdad trascendente.
Esa pobre Inés, que reinó después de morir… Y ¡de morir por haber amado con amor de fruto, con amor de vida! ¡Qué reino y qué reina!... Reina, sí, reina en el mundo de las trágicas leyendas, consuelo de la tragedia de la vida; reina con Iseo, la de Tristán; reina con Francesca, la de Paolo; reina con Isabel, la de Diego.
Miguel de Unamuno. Por tierras de Portugal y de España.
Según el escrito, el narrador
en la última parte del recorrido, hasta el municipio, se siente a
gusto con las condiciones climáticas.
Texto I
Alcobaça
Llegué desde Lisboa a la estación de Valado, ya de noche, y de Valado a Alcobaça me llevó un desvencijado cochecillo. Distraje el frío y la soledad imaginándome lo que sería aquel camino envuelto entonces en tinieblas: ¿por dónde vamos?
Y fue en un hermoso amanecer de fines de noviembre, en verdadero veranillo de San Martín, cuando salí a ver el histórico monasterio de Alcobaça, cenobio de bernardos en un tiempo.
Doraba el arrebol del alba las colinas, yendo yo derecho al monasterio, la fachada de cuya iglesia atraía mi anhelo. Esta fachada, severa, pero poco significativa, se abre a una gran plaza tendida a toda luz y todo aire. Al entrar en el templo, me envolvió una impresión de solemne soledad y desnudez. La nave, muy noble, flanqueada por sus dos filas de columnas desnudas y blancas; todo ello algo escueto y algo robusto. Allá, en el fondo, un retablo deplorable, con una gran bola azul estrellada y de la que irradian rayos dorados. Las naves laterales semejan desfiladeros. Y me encontraba solo, y rodeado de majestad, como bajo el manto de la Historia.
Vagando fui a dar a la sala de los Reyes. Los de Portugal figuran en estatuas, a lo largo de sus paredes. En el centro, un papa y un obispo coronan a Alfonso Henriques, el fundador de la Monarquía, arrodillado entre ellos. Hay en la sala un gran calderón, que el inevitable guardián-cicerone, que acudió al oír resonar en la soledad pasos, me dijo haber sido tomado a los castellanos en Aljubarrota. Me asomé a su brocal; estaba vacío.
De esta sala pasé al claustro de Don Dionís, hoy en restauración. Hermoso recinto, nobilísimo y melancólico. El agua de la fuente canta la soledad de la Historia entre las piedras mudas de recuerdos, y un pájaro cruza el pedazo de cielo limpio, de caída de otoño, cantando ¿quién sabe a qué? Las piedras se miran en la triste verdura del recinto.
Y luego pasé a ver el otro claustro, más vivido, más casero, el llamado del Cardenal, donde hoy hay un cuartel de artillería. Todo el antiguo convento de monjes bernardos me lo enseñó un sencillo campesino con uniforme de soldado de artillería. El pobre mozo sólo veía allí el cuartel, sin saber nada de monjes. «Aquí hacemos el ejercicio, aquí es el picadero, aquí…», etc. En la puerta de lo que fue antaño biblioteca, decía aquello de los proverbios:viam sapientiae mostrabo, «te enseñaré el camino de la sabiduría». Y me la enseñó un recluta portugués, pero estaba vacía, y no era camino, sino sala. Quería luego enseñarme, ¡claro es!, las piezas, los cañones.
Me volví a la iglesia, ahora con el guardián. Mostrome el altar en que se representa la muerte de San Bernardo, escena algo teatral, que parece de un gran nacimiento de cartón, de esos de Navidad, pero no sin su efecto. Un fraile pétreo llora eternamente, llevándose el blanco manto a los ojos, no sé si la muerte de su santo padre San Bernardo o la trágica historia de Inés de Castro. Porque enfrente de este altar cierra una pobrísima verja de madera la capilla en que descansan por fin los restos de la infortunada amante de Don Pedro I.
Me llevó el guardián ante los túmulos de Don Pedro, de Inés y de sus hijos, y le pedí que se fuera dejándome solo. En mi vida olvidaré esta visita. En aquella severísima sala, entre la grave nobleza de la blanca piedra desnuda, a la luz apagada y difusa de una mañana de otoño, las brumas de la leyenda embozáronme el corazón. Una paz henchida de soledades parece acostarse en aquel eterno descansadero. Allí reposan para siempre los dos amantes, juguetes que fueron del hado trágico. Como aves agoreras veníanme a la memoria los alados versos de Camões al contemplar el túmulo de la
mísera e mesquinha
que depois de ser morta foi rainha.
Porque el puro Amor
que os corações humanos tanto abriga.
Os Lusíadas, canto III, 118-119.
quiere, áspero y tirano, bañar sus aras en sangre humana.
Descansan en dos pétreos túmulos Pedro el duro, el cruel, el justiciero, el loco tal vez, y la linda Inés, y descansan de tal modo que si se incorporaran daríanse las caras y podrían otra vez más beberse uno al otro el amor en los ojos.
Seis alados angelillos guardan y sostienen la yacente estatua de Inés, y otros seis, la de Don Pedro; a los pies de ella duerme uno de los tres perrillos que hubo allí en otro tiempo, y a los pies de él, un gran lebrel, símbolo de la fidelidad. La tumba de él sostiénenla leones; la de ella, leones también, pero con cabezas de monjes. En las tablas del sepulcro de Inés, la pasionaria, esclava del amor, escenas de la Pasión de Cristo, del que perdonaba a la que mucho pecó por haber amado mucho; en la tabla cabecera, la Crucifixión, y en la de los pies el Juicio Final, en cuyo cielo hay una mujer. Las tablas del sepulcro de Don Pedro nos enseñan el martirio de San Bartolomé. Él, Don Pedro, con cara plácida con cabello y barbas a la asiria, sostiene su dura espada sobre su pecho.
Y pesa allí el aire de tragedia.
Allí está lo que queda de aquel Don Pedro I de Portugal, un loco con intervalos lúcidos de justicia y economía, como de él dijo Herculano; aquel hombre, para quien fue una manía apasionada la justicia, y que hacía de verdugo por su mano. Él, el adúltero, odiaba con odio singular a los adúlteros. ¿Sería el remordimiento? Allí descansa de sus justicias, de sus nemródicas cacerías; allí descansa, sobre todo, de sus amores. Allí descansa el tirano plebeyo, a quien adoró su pueblo.
Cuando volvía en barcos de Almada a Lisboa, la plebe lisbonense salía a recibirle con danzas y trebejos. Desembarcaba e iba al frente de la turba, danzando al son de trompetas, como un rey David. Tales locuras apasionábanle tanto como su cargo de juez. Ciertas noches, en el palacio, perseguíale el insomnio; levantábase, llamaba a los trompeteros, mandaba encender antorchas, y helo por las calles, danzando y atronando todo con los berridos de las trompetas. Las gentes, que dormían, salían con espanto a las ventanas a ver lo que era. Era el rey. ¡Muy bien, muy bien! ¡Qué placer verle tan alegre!
Oliveira Martins. História de Portugal. libro II, capítulo III.
¿No recordáis la historia trágica de sus amores con Inés, que Camões, más que otro poeta, ha eternizado? Allá hacia 1340 fue la linda Inés de Castro, la gallega, a Portugal como dama de la infanta Constanza, la mujer de Pedro, el hijo de Alfonso VI. Y fue la «mujer fatal», que diría Camilo. El hado trágico les hizo enamorarse; aquel amorch’a null amato amar perdona, como dijo el poeta de La Divina Comedia. Tuvieron frutos de los trágicos amores; intrigas de Corte y de plebe hicieron que el rey Alfonso mandara matar a su nuera, pues viudo de Constanza, Pedro casó luego en secreto con Inés, que fue apuñalada en Coimbra.
As filhas do Mondego a morte escura
longo tempo chorando memoraram,
e, por memória eterna, em fonte pura
as lágrimas choradas transformaram,
o nome lhe puseram, que inda dura
dos amores de Inês, que ali passaram.
Vede que fresca fonte rega as flores,
que lágrimas são a água e o nome Amores.
Os Lusíadas, canto III, 135
Y cuando luego fue rey Pedro, cuenta la leyenda que mandó desenterrar a Inés y coronarla reina, y habiéndose apoderado de sus matadores, los torturó bárbaramente, viendo desde su palacio, mientras comía, en Santarém, cómo los quemaban. Y esto podéis leerlo en el viejo y encantador cronista Fernán Lopes, que nos lo cuenta todo homéricamente, con una tan animada sencillez, que es un encanto.
Nos lo cuenta todo menos lo de la exhumación y coronamiento, que parece ser leyenda tardía, pero muy bella. Y en el fondo, de una altísima verdad trascendente.
Esa pobre Inés, que reinó después de morir… Y ¡de morir por haber amado con amor de fruto, con amor de vida! ¡Qué reino y qué reina!... Reina, sí, reina en el mundo de las trágicas leyendas, consuelo de la tragedia de la vida; reina con Iseo, la de Tristán; reina con Francesca, la de Paolo; reina con Isabel, la de Diego.
Miguel de Unamuno. Por tierras de Portugal y de España.
Según la narración,
al acercarse al monasterio en la aurora se puede percibir una
blanca fachada.
Texto 18A4
Isabel Allende: «Las sombras del fascismo, la violencia y la
injusticia no son inevitables, pero se repiten»
Cuando te gusta la literatura, abrir un nuevo libro provoca una emoción difícil de narrar. ¿Qué me contará esa obra? ¿Me emocionará? ¿Me aburrirá? ¿Acabaré recomendándosela a todo el mundo? ¿Qué cosas aprenderé? Pero cuando el libro que tienes entre manos es el nuevo de Isabel Allende, la cosa se pone muy seria. Porque es la escritora en lengua española más leída del mundo, y porque ha dejado claro que la buena literatura no está reñida con las emociones y, en el otro lado, la denuncia política y social. Tengo la ocasión de entrevistarla por su nuevo libro, El viento conoce mi nombre, en el que trata un tema más candente que nunca: la migración.
¿Crees que la sociedad tiene el corazón demasiado endurecido para no percibir el drama de la inmigración y la deportación infantil?
Es difícil entender y simpatizar con números abstractos. Nos dicen que hay millones de seres desplazados en el mundo, pero eso no significa nada si no conocemos a una de esa víctima, vemos su cara, escuchamos su historia, sabemos su nombre. Recién entonces la tragedia toma forma humana y podemos abrir el corazón.
¿Cómo describirías tu proceso de escritura? ¿Tienes alguna rutina o ritual al momento de sentarte a escribir?
Empiezo todos mis libros el 8 de enero, tengo un solo proyecto entre manos, escribo todos los días menos el domingo, normalmente 6-8 horas diarias con una breve interrupción para comer. Siempre me doy tiempo para hacer ejercicio y caminar a mis perros. Investigo, reviso, corrijo y edito hasta el cansancio.
Hay algún personaje en particular que te haya dejado una huella profunda o del que te sientas especialmente orgullosa?
Clara del Valle, en mi primera novela, porque fue inspirada en mi abuela clarividente y espiritista. No tuve que inventar a Clara, sólo tuve que recordar a mi abuela.
Tus novelas a menudo abordan temas sociales y políticos. ¿Crees que la literatura puede ser una herramienta para el cambio social?
Toda forma de arte nos acerca de forma personal a la experiencia humana, pero no pretendo que mis libros produzcan cambio social. La gente que me lee ya piensa como yo. Las ideas y los sentimientos están allí, yo sólo los pongo en palabras.
¿Cómo te enfrentas a los desafíos o bloqueos creativos? ¿Has padecido alguno en todos estos años?
Después de la muerte de mi hija escribí una memoria, Paula, que me salvó de una depresión profunda, pero pasé los tres años siguientes sin poder escribir. Un día recordé que tengo entrenamiento de periodista y si me dan un tema y tiempo para investigar, puedo escribir sobre casi cualquier cosa. Escribí un libro que no es ficción sobre la gula y la lujuria. Aprendí que si estoy bloqueada con la ficción, puedo recurrir a otros géneros.
¿Tienes algún proyecto literario en mente para el futuro cercano?
Siempre estoy escribiendo o investigando para un libro. Ahora estoy en la mitad del primer borrador de otra novela, pero nunca hablo de un proyecto que no he terminado.
Texto para la cuestione.
Koolhaas: la lucha del mejor arquitecto del mundo
Lo ves y sabes que se trata de un tipo duro. Alto. Flaco de huesos por fuera. Los hombros a ratos muy juntos, como generando un check point para proteger la cabeza. Y ésta pelada, bruñida por muchos insomnios y una existencia en aviones, con algunas puntas de pelo cano que le asoman por la rampa de los parietales. A ratos parece un molde de Gargamel, con nariz de pico de quetzal y los ojos azules y listísimos que todo lo cuestionan con ansiedad analítica, apoyados en un sillar de ojeras. Camina impulsado por un cierto vaivén de gigantón que carga la espalda hacia delante. Podría parecer que está totalmente loco. O que es inmensamente cuerdo. O nada de todo esto y sencillamente alguien que piensa de otro modo armando ideas con materiales que nadie sospecha que sirven también para lo que él hace. Representa al arquitecto global de las dos últimas décadas, el teórico más influyente de la arquitectura contemporánea. Camadas de estudiantes lo adoran como a un buda sin grasa y atienden sus desafíos como quien aguarda el Juicio Final. Tiene modales de filósofo que se escapa por las costuras de las teorías y a veces habla de hormigones prensados y otras del espliego, del campo.
No empezó pensando en cómo levantar edificios emblemáticos, sino que casi aún de arrapiezo las mejores descargas le llegaron ejerciendo el periodismo cultural. Entrevistó a Fellini para el Haagse Post de Ámsterdam, semanario en el que trabajaba. Tenía veintiún años. Poco después publicó otra conversación con Le Corbusier. Considera estas páginas dos de sus ochomiles. Entendía el periódico como una arquitectura. Y lo amaba casi tanto como al cine, que era entonces la otra mitad de su pasión. Formó parte del colectivo 1,2,3 Group, donde Rem Koolhaas especulaba con revoluciones y saltos al vacío junto a cinco amigos. Llegaron a rodar una película, The White Slave, y como guionista casi abre mercado con un trabajo que le contrató el director Russ Meyer, aunque no se llegó a rodar. Algo parecido a un guion de porno blando. Y cuando todo apuntaba con claridad hacia el cine, pegó un volantazo, marchó a Londres y se matriculó en la Architectural Association, donde estudió cinco años. La culpa de abandonar los rodajes por la arquitectura fue de un viaje a Moscú en 1967. Allí descubrió el diseño futurista y la utopía constructiva soviética de la década de los 20. Se le disparó la sangre a la cabeza
«Sigo siendo un periodista. Es una condición que no he querido ni he podido perder». Lo del periodismo lo repite en la conversación varias veces. Le debe mucho al oficio. Sabe manejar sus propios titulares. Sabe editorializar su talento. Sabe resumir. Sabe encantar. Sabe partirse y negociar la otra mitad. Es un tipo al que la arquitectura le permite enredarse en discusiones complejísimas que trascienden la arquitectura. Ahora la política centra buena parte de sus preocupaciones, las consecuencias del Brexit para Europa y Gran Bretaña, la alarma de que su país, Holanda, asuma el mismo atajo... Y en décimas de segundo habla de la belleza de los tractores computarizados, de las bondades del paisaje, del sistema de ventilación de un rascacielos en el Golfo Pérsico y de la hermosa armonía que da sentido al caos de las megaurbes de Asia.
«La política es una de mis máximas preocupaciones. Nunca me ha interesado tanto dar forma a algo como saber que ese algo es una manera de intervención en la sociedad. Estamos tan convencidos de que nuestro sistema de valores es el correcto que ya no sabemos acercarnos a otros ámbitos que exigen códigos distintos a los nuestros para entablar una negociación. Hasta ahora no hemos sabido más que pactar con nosotros mismos». En la entrevista no hay cortesías. Todo va rápido y sin rodeos. No es un hombre que entre en la categoría de los inofensivos.
«A Rem le gusta la incertidumbre. Rem ha cambiado tres veces el horario de su vuelo en esta misma mañana. Rem es impredecible». Son algunas de las frases más repetidas en los quince días previos al encuentro que mantuvo con PAPEL durante su fugaz estancia en España como estrella mundial del IV Congreso Internacional de Arquitectura que organiza la Fundación Arquitectura y Sociedad en Pamplona. «Rem es difícil. Rem no sonríe nunca. Rem, si accede, sólo podrá atenderte diez minutos. Rem. Rem. Rem». Para llegar a Koolhaas hay que aceptar que la línea recta no es la distancia más corta entre dos puntos. Para algo es un exvoto de la ultramodernidad y sabe desplegar la penumbra de los talentos contradictorios. Tiene desde el año 2000 el Premio Pritzker.
El Mundo(con adaptaciones).
Según la descripción que el narrador hace del arquitecto, estamos ante un caballero
con el pelo teñido.
O texto seguinte servirá de base para responder às questões de 1 a 9.
Por qué los noctámbulos tienen más riesgo de morir antes: es el alcohol y el tabaco, no los hábitos de sueño
Un nuevo estudio descarta una relación directa entre la nocturnidad y una mayor mortalidad, pero encuentra que quienes se acuestan y levantan más tarde tienen más probabilidad de ser fumadores y bebedores
"Los seres humanos somos animales diurnos", como explica María Ángeles Bonmatí, investigadora postdoctotal de CIBER (Instituto de Salud Carlos III) y autora del libro Que nada te quite el sueño (Crítica). Es decir, estamos preparados fisiológicamente para tener actividad durante el día y para descansar durante la noche. Sin embargo, dentro de ese patrón general, añade Bonmatí, "las personas se pueden clasificar en distintos cronotipos" en función de sus relojes internos, condicionados por sus ritmos circadianos. Simplificando, se puede hablar de personas con cronotipo vespertino y personas con cronotipo matutino.
Comparte esta opinión María Ángeles Bonmatí, que apunta que, aunque el cronotipo vespertino ya se había asociado a una mayor probabilidad de presentar factores de riesgo cardiovascular (como la obesidad o el consumo de tabaco), la realidad es que los estudios al respecto "mostraban un incremento en la mortalidad con el cronotipo vespertino, independientemente de estos factores asociados".
El País (modificado)
Segundo o texto, analise as assertivas e marque a alternativa que corresponde aos fatores de risco com mais probabilidade de serem associados às pessoas que tem hábitos vespertinos.
I.Obesidade.
II.Consumo de tabaco.
III.Câncer de estômago.